SEGURIDAD

“Estoy viva de milagro”, dice la joven a la que casi mata a golpes el anestesista

Belén Torres, luego del fallo que condenó a su agresor. Foto: Lucía Merle

Pasaron más de dos años desde que el anestesista Gerardo Billiris (42) abusó de ella, la molió a golpes y casi la mata, pero Belén Torres (22) todavía no se reconoce cuando en los programas de televisión muestran su rostro desfigurado, su cara hinchada y sus ojos achinados de sus días internada en el hospital, al borde de la muerte. Pero no es otra vida ni otra mujer. Es ella y recién este viernes, a un día de que se hiciera efectiva la condena para su agresor, la joven de 24 años piensa en rehacer su vida.

No llora ni tiembla. Está entera. Se mantiene fuerte, siempre acompañada por su familia y principalmente por su papá Rubén, que la cuida y la contiene en cada abrazo como un escudo de superhéroe: “Mi papá es lo más grande que hay, se enfrentó a todos. Mi mamá y mis hermanos siempre estuvieron a mi lado y eso hizo que de a poco pueda salir adelante”.

Belén Torres, luego del fallo que condenó a su agresor. Foto: Lucía Merle

El jueves el Tribunal Oral Federal N° 8 condenó a Billiris a 14 años de prisión y en Belén hay una mezcla de sensaciones. Por un lado se muestra disconforme (su abogado Fernando Burlando había pedido 50 años mientras que la fiscalía exigía 27 años) porque considera que el tiempo que estará en prisión no es lo suficiente, pero al mismo tiempo sabe que existen cientos de casos en donde ni siquiera se llega a una condena.

Hay que aceptar lo que dijo la Justicia. Pienso en todas las mujeres que denuncian y que no son escuchadas y entonces creo que soy una afortunada. Pero no debería ser así. Es hora de que eso cambie”, afirma Belén en su casa de Aldo Bonzi donde recibió a Clarín.

El 30 de enero de 2017, la joven fue a la casa de Billiris, porque habían entablado una relación laboral. Se habían conocido por la red social Tinder y él la contrató para que sea su asistente. Billiris llevaba una vida de adicción a las drogas mientras atendía en el Hospital Militar. Según Belén, vivía consumiendo crack. “Siempre estaba drogado, nunca lo vi sobrio. Antes de irse a trabajar se drogaba, iba a operar y se drogaba. Un desquiciado“, recuerda.

El anestesista Gerardo Billiris en Comodoro Py. TELAM

La noche de la golpiza él le pidió que le cuidara su casa en Palermo y que cuando regresó tarde del trabajo, a eso de las 2 de la mañana, comenzó el calvario: “Llegó y agarró una piedrita de cocaína y la quemó. Ahí me dijo que fume. Cuando aspiré me tapó con su mano la nariz y la boca; me agarró taquicardia y empecé a pedirle ayuda porque pensé que me iba a morir. Me acosté en la cama y él se acostó al lado mío. Agarró una pipa y volvió a quemarla. Le volví a decir que me estaba sintiendo mal y me dijo que me quedara tranquila, que cerrara los ojos y que no pensara”, contó.

Segundos más tarde Billiris comenzó a pegarle. Primero golpes de puño y luego patadas. Le gritaba que iba a matarla. Ella escapó como pudo hasta el palier y empezó a gritar hasta que un vecino llamó a la policía. El recuerdo siguiente que tiene es el de despertar internada en el Sanatario Itoiz de Avellaneda sin entender lo que pasaba: “No me querían dar un espejo para que no viera cómo había quedado. Me asusté cuando me trajeron un vaso con agua y el sorbete no podía apuntarlo a mi boca porque tenía mucho pulso. Hoy pienso en eso y creo que estoy viva de milagro”.

-Billiris usó su última palabra ante el jurado para pedirte perdón y decir que estaba arrepentido por lo que hizo ¿Le creíste? 

-Ni una palabra. Además dijo que quiere criar a su hija, pero nunca pensó en ella cuando me atacó. La usó para dar lástima a los jueces.

Del milagro de la vida habla Belén y también de su futuro. Su máximo deseo ahora es recuperar el tiempo perdido entre noches de insomnio y pesadillas: “Soñaba que estaba encerrada, atrapada sin ver la luz. Hombres que me pegaban, me perseguían y me violaban. Pero eso de a poco ya fue desapareciendo y estoy mejor”. Ahora estudia para ser maestra jardinera y hace ocho meses que está de novia con Héctor, un joven vecino de la zona que la entiende y la escucha cada vez que ella lo necesita.

Belén Torres en la Clinica Avellaneda, en febrero de 2017. Foto Diego Díaz,

En una de las entrevistas que dio el jueves, no bien se escuchó la condena a Billiris, Belén dijo que está dispuesta a aconsejar y prestar apoyo a cualquier mujer que sufra la violencia de un hombre: “Hoy me desperté y tenía un mensaje en mi celular. Era una chica de 16 años que me contaba que había sido abusada por un familiar y que no sabía cómo denunciarlo. Me preguntaba de qué manera podía hacerlo”.

– ¿Creés que es necesario que existan más políticas de contención para las mujeres?

Claro que es necesario, lo que hay hasta ahora con alcanza. Necesitamos ser mucho más escuchadas, que existan más centros de contención para las mujeres, lugares en donde puedan quedar a resguardo, donde estén seguras y puedan contar lo que sufren sin miedo.

– ¿Cómo te llevás con la exposición?

Me pasa que en el barrio muchos me paran y me dan ánimo. Otros me felicitan por el valor y por no bajar los brazos. Pero yo no soy ningún ejemplo, estoy en un lugar que no elegí. Yo no busqué esta entrevista por ejemplo, pero acá estoy y creo que lo que diga puede servirle a muchas chicas que pasaron por algo parecido, o quizás puedan evitarlo. No hay que tener vergüenza, ni medio. Yo di la cara porque sentía que debí hacerlo”.

Fuente: clarin.com

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