Por Carlos Böhrt Irahola
Mientras Evo Morales elogiaba las novelas turcas en su visita a Ankara, en la noche del 9 de abril, sorprendió al país la noticia de la intempestiva destitución del comandante General de la Policía Boliviana, general Rómulo Delgado, designado en el cargo menos de cuatro meses antes. El Gobierno no explicó la causa de la destitución.

 

Cinco días después se hizo pública una conversación telefónica entre el excomandante General y el Director Nacional de la FELCN, en la que aquel le expresa a este último la sospecha de que la causa de su destitución pudo originarse “en los informes de Inteligencia sobre el tráfico de drogas” conocidos internamente esos días. Más allá de esta referencia genérica, en el audio no se encuentra información concreta, salvo que esos informes eran ya de conocimiento del Viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, quien habría informado a Evo Morales o lo haría pronto.

Fueron estos dos hechos, a decir verdad ambiguos en términos de difusión de descubrimientos policiales, los que destaparon un escándalo mayúsculo sobre hipotéticos vínculos de altos jefes policiales, magistrados, jueces y una considerable lista de personas con Pedro Montenegro Paz, quien, de ser hasta ese momento un completo desconocido, se reveló como un “pez gordo” del narcotráfico, poco menos que al nivel de Roberto Suárez o incluso Pablo Escobar.

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Pronto se supo que el coronel Gonzalo Medina, director de la FELCC de Santa Cruz, repetidamente ratificado en el cargo por el Gobierno; el My. Kurt Brun, agente antinarcóticos en el aeropuerto de Santa Cruz y en el trópico cochabambino, y el capitán Fernando Moreira, quien trabajaba bajo órdenes de Medina, fueron detenidos y expulsados de la Policía por sus vínculos con Montenegro y, por ende, con el narcotráfico.

Al mismo tiempo comenzó la búsqueda de este “pez gordo”, quien, empero, no pudo ser encontrado en ningún punto del país, pese a que casi un centenar de policías, con el apoyo de helicópteros y otros recursos técnicos sofisticados, lo buscaron durante tres semanas al menos. Hasta que -nueva sorpresa- el sábado 11 de mayo, Montenegro se entregó a la FELCN en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.

Empero, mientras sucedía la infructuosa persecución, a través de las redes sociales, el país se inundó de fotos en las que Montenegro aparece, con signos evidentes de ser militante del MAS, junto a Evo Morales, García Linera, Carlos Romero, dirigentes del MAS y otras personas.

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Pero, todo lo anterior es poco claro. ¿Qué se sabe con certeza sobre este caso? Veamos esquemáticamente:

a) El 7 de mayo de 2015 la Embajada de Brasil cursó a la Cancillería boliviana la solicitud formal para la “detención preventiva con fines de extradición a Brasil” del ciudadano boliviano Pedro Montenegro Paz “por el delito de tráfico transnacional de drogas y asociación para el tráfico”. La Cancillería remitió el pedido al Tribunal Supremo de Justicia.

b) El 21 de julio de ese año, la Sala Plena del Tribunal emitió el Auto Supremo N° 75/2015 disponiendo la detención preventiva de Montenegro, dando paso así a la solicitud brasilera. Tres meses después, un juez de Sucre emitió el necesario mandamiento de detención.

c) Dados estos antecedentes de Montenegro, cómo se explica que el domingo 12 de mayo la justicia boliviana disponga su detención preventiva en el marco de una investigación penal por los delitos de “falsedad material” de sus documentos de identidad, “uso de instrumento falsificado” y “legitimación de ganancias ilícitas”.

 

Varias preguntas quedan flotando aquí: ¿dada la solicitud brasilera y la decisión del Tribunal Supremo de Justicia, es verosímil que la FELCN no investigó a Montenegro y organizó su archivo personal entre 2015 y 2019? Si lo hizo ¿por qué la detención preventiva no se produjo dentro de la indagación por delitos de narcotráfico? Y si no encararon esa tarea, el Gobierno debe explicarle al país semejante falencia.

Último comentario: entre 1993 y 1994 el país fue sacudido por los llamados “narcovínculos del MIR”, cuyo principal sustento fueron, tal como sucede hoy, fotos registrando a los principales dirigentes de ese partido con Isaac Chavarría, inculpado de tráfico de drogas. Consecuentemente, hoy debe abrirse también la investigación parlamentaria y judicial hasta esclarecer los vínculos de los máximos dirigentes del MAS con Pedro Montenegro. ¿Toca hoy hablar de los “narco-vínculos del MAS”?

Carlos Böhrt I. es un ciudadano crítico

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Página Siete / La Paz

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