El presidente ejecutivo de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Yussef Akly, se trasladó a Asunción, Paraguay, acompañado de un equipo multidisciplinario de auditores y abogados para supervisar directamente las investigaciones sobre la empresa Botrading, señalada en denuncias por presuntas irregularidades en la importación de combustibles para el mercado boliviano.
La presencia de la autoridad en la capital paraguaya busca realizar una inspección directa a las oficinas de la compañía, revisar documentos, cuentas bancarias y registros administrativos, y recopilar información que permita esclarecer el funcionamiento de esta empresa que operaba fuera del país.
Según explicó Akly, las pesquisas forman parte de un proceso de revisión institucional que pretende determinar el alcance de un posible daño económico al Estado derivado de operaciones realizadas durante gestiones anteriores.
“Por primera vez se conoce dónde operaba esta empresa y desde dónde se realizaban negociados que por tantos años perjudicaron al país. Estamos haciendo todo el relevamiento de información”, afirmó el ejecutivo de la estatal.
Cómo operaba la intermediación
De acuerdo con la explicación del presidente de YPFB, una de las principales diferencias entre las operaciones de Botrading y los contratos habituales de la estatal radica en la modalidad de pago utilizada para la compra de combustibles.
Según indicó, la empresa intermediaria adquiría los carburantes al contado, entregaba el producto y recibía el pago el mismo día.
En cambio, los contratos habituales de YPFB con proveedores internacionales establecen plazos de pago de hasta 120 días, lo que genera un diferencial financiero significativo.
Ese diferencial, según las primeras investigaciones, habría permitido ganancias indebidas para la empresa intermediaria, lo que podría haber generado un perjuicio económico para el Estado boliviano.
Los montos del daño económico todavía están siendo cuantificados por las auditorías en curso.
El Deber








