El presidente Rodrigo Paz iniciará este 7 de marzo una agenda internacional que el Gobierno presenta como el punto de partida de un nuevo ciclo en la política exterior boliviana. La ruta incluirá una reunión en Miami con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump; un viaje a Chile para asistir a la posesión de José Antonio Kast; encuentros en Brasil —aún sin fecha confirmada—; además de la recepción en Bolivia del rey de España, Felipe VI.
La agenda, que se viabilizó sin embajadores designados, fue confirmada por el canciller Fernando Aramayo y fue enmarcada por el propio mandatario como parte de una transición política orientada a la construcción de un “centro democrático” y a la recuperación de espacios internacionales pragmáticos y alejados de la ideología de los últimos 20 años.
Realineamiento con EE.UU.
La cita del 7 de marzo en Miami es considerada el eje central del giro diplomático. Paz participará en un encuentro convocado por Trump junto con otros jefes de Estado y cancilleres de la región.
Desde el Ejecutivo se anticipa que el diálogo se concentrará en tres áreas estratégicas: lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico, nuevas políticas de inversión y comercio, y coordinación regional bajo principios democráticos compartidos.
Previo a la reunión de Miami, tuvo lugar en Washington un encuentro especializado en minerales críticos, una temática que también forma parte de la estrategia de relanzamiento diplomático del Gobierno. De hecho, Bolivia fue mencionada entre los países que asistieron a esa reunión, junto con Argentina, Brasil, Canadá, Ecuador, México, Paraguay, Perú y República Dominicana.
Según el secretario adjunto para Asuntos Económicos, Energéticos y Empresariales, Caleb Orr, la región es clave para la seguridad de la cadena de suministro mundial debido a sus vastas reservas de minerales críticos. Para Washington, América Latina ocupa un lugar central en la estrategia de diversificación frente a la alta concentración del mercado global, especialmente en el procesamiento y refinado.
Previo a la reunión de Miami, tuvo lugar en Washington un encuentro especializado en minerales críticos, una temática que también forma parte de la estrategia de relanzamiento diplomático del Gobierno. De hecho, Bolivia fue mencionada entre los países que asistieron a esa reunión, junto con Argentina, Brasil, Canadá, Ecuador, México, Paraguay, Perú y República Dominicana.
Según el secretario adjunto para Asuntos Económicos, Energéticos y Empresariales, Caleb Orr, la región es clave para la seguridad de la cadena de suministro mundial debido a sus vastas reservas de minerales críticos. Para Washington, América Latina ocupa un lugar central en la estrategia de diversificación frente a la alta concentración del mercado global, especialmente en el procesamiento y refinado.
Sobre la base de esa expectiva, para el exembajador ante la OEA, Jaime Aparicio Otero, el encuentro representa “un realineamiento de la política exterior boliviana” tras dos décadas de distanciamiento con Washington. En su criterio, Bolivia se está incorporando a una nueva arquitectura hemisférica impulsada por Estados Unidos, con una lógica más bilateral y pragmática.
“El acercamiento no es solo simbólico. Es una redefinición de alianzas en un momento en que Estados Unidos prioriza socios estratégicos en América Latina”, sostuvo Aparicio en una conversación con EL DEBER. Allí considera que ahora Bolivia debe adoptar decisiones claras en materia de seguridad, inversiones y política internacional.
Transición política
La confirmación de la intensa agenda diplomática coincidió con la presentación del documento Estrategia País, durante la visita oficial del presidente ejecutivo de CAF–Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, Sergio Díaz-Granados.
En ese acto, que tuvo lugar el 26 de febrero, Paz afirmó que Bolivia atraviesa una reorganización de sus factores políticos. “La decisión del pueblo fue acabar con los extremos. Quiere construir un centro democrático”, declaró. Según el mandatario, esta nueva etapa busca proyectar un país serio, capaz de aprobar leyes fundamentales en hidrocarburos, minería, seguridad jurídica, salud y educación.
El jefe de Estado cuestionó el aislamiento internacional de años anteriores y defendió una política exterior orientada a recuperar presencia en escenarios globales. “Hace cinco o seis años Bolivia no participaba de un solo acto de efecto mundial. ¿Cuándo fue la última vez que un presidente visitó Alemania, Francia, España o Estados Unidos fuera de un marco ideológico?”. En esa línea, sostuvo que el momento actual exige dejar de lado los cálculos políticos internos. “No es el momento del ejercicio de la política; es el momento de los bolivianos”, afirmó.
Reformas clave
Más allá del simbolismo diplomático, Aparicio advirtió que el éxito de esta ofensiva dependerá de transformaciones estructurales en el ámbito interno. Entre las condiciones necesarias para atraer inversión extranjera mencionó reformas en la legislación minera e hidrocarburífera, apertura a mecanismos internacionales de arbitraje, fortalecimiento institucional y transformación del sistema judicial.
“El presidente Trump puede alentar a sus empresarios a invertir en Bolivia, pero eso solo será posible si encuentran reglas claras, protección constitucional y una justicia independiente”, señaló Aparicio, quien es profesor en la Universidad George Washington.
El exembajador también subrayó la necesidad de designar con prontitud un embajador en Estados Unidos. En su criterio, la política exterior no depende únicamente del presidente o del canciller, sino de equipos profesionales capaces de ejecutar y concretar acuerdos. “Sería oportuno que el futuro embajador esté presente en Miami para institucionalizar los compromisos que se adopten”, apostilló.
Intensa agenda
Tras el encuentro en Miami, Paz viajará a Santiago y Valparaíso para asistir, el 11 de marzo, a la posesión de Kast. El Gobierno busca fortalecer la relación bilateral con Chile en un contexto regional marcado por debates sobre infraestructura estratégica, telecomunicaciones y nuevas configuraciones geopolíticas.
La agenda también contempla un acercamiento a Brasil y una visita a Europa, reforzada por la llegada de Felipe VI el 12 de marzo. Según Aramayo, estos movimientos forman parte de una estrategia para fortalecer el bilateralismo y recuperar espacios en organismos multilaterales.
“Estas actividades permitirán que Bolivia supere el aislamiento que perjudicó su desarrollo y vuelva a tener protagonismo internacional”, sostuvo el canciller.
Fuente: El Deber






