A través del programa Bolivia Cambia, Evo Cumple, que fue puesto en marcha en julio de 2011, el gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS) destinó para Beni Bs 78,7 millones para el área de salud y gastó más de Bs 1.000 millones en la construcción de canchas, mercados, sedes sindicales y otros proyectos, solicitados por organizaciones sociales afines a ese partido.
Dicho programa era financiado con recursos del Tesoro General de la Nación (TGN), a través de la Unidad de Proyectos Especiales (UPRE), que se encargaba de evaluar los proyectos; la mayoría eran aprobados y tan solo algunos fueron devueltos porque “estaban fuera de lugar”, señala una nota publicada por la ABI.
De acuerdo con una revisión hecha a la asignación de recursos al mencionado programa y el Presupuesto General del Estado, el departamento del Beni recibió un total de Bs 1.175.478.227 para la ejecución de diferentes proyectos, de los cuales solo Bs 78,7 millones fueron destinados al área de salud.
El resto del dinero se gastó en la construcción de canchas, instalación de tinglados, coliseos, piscinas, mercados, sedes sindicales, construcción y ampliación de aulas en unidades educativas.
El sector salud tampoco fue prioridad para la Gobernación del Beni, que durante cinco años —entre 2015 y 2019— fue administrada por Álex Ferrier, afín al MAS, según una revisión al Presupuesto General del Estado, aprobado por ley en la Asamblea Legislativa Plurinacional.
Según ese informe, Ferrier asignó escasos recursos a la construcción y equipamiento de establecimientos de salud, para una atención más efectiva de pacientes en diferentes regiones de ese departamento.
En 2015, el presupuesto para Beni fue de más de Bs 850 millones; de ese monto, Ferrier designó Bs 16,6 millones a equipamiento, refacción y mejoramiento de los hospitales Materno Infantil y Germán Busch. El resto lo destinó al fortalecimiento y la administración departamental, salarios de los asambleístas, electrificación, producción, entre otros.
Similar panorama se observó en los siguientes años.
En 2016, la Gobernación beniana tenía un presupuesto de Bs 559,8 millones; de ese total, el Gobernador destinó Bs 6,4 millones para el equipamiento y refacción del Hospital Germán Busch, del Banco de Sangre, y el mejoramiento del Materno Infantil. En 2017 y 2018 el presupuesto se redujo.
En 2019, después de varios años, la Gobernación del Beni contempló recursos para la construcción de dos puestos de salud, uno en Tacuaral del Mato y otro en San Miguel.
Al momento, Beni es el segundo departamento del país más afectado por el coronavirus; Santa Cruz está en primer lugar.
Hasta junio de 2019 había 11 camas para terapia intensiva en ese departamento, frente a ello, el sector salud se declaró en emergencia y activó un paro indefinido en demanda de ítems, equipamiento, fortalecimiento del sistema de salud, participación en la ley referida al tratamiento del cáncer, entre otros.
En un acto, el 20 de agosto de 2019, el propio presidente Evo Morales admitió que su gobierno no atendió oportunamente la demanda de ítems en esa región. También afirmó que “es sospechoso” que el paro de los médicos coincida con la movilización convocada por el Consejo Nacional de Defensa de la Democracia (Conade) en defensa del 21F.
Morales, pese a reconocer esa falencia en el área de salud en Beni, cuando envió en 2019 a la Asamblea Legislativa el Presupuesto General del Estado Gestión 2020, no asignó recursos para equipar ni construir hospitales en esa región.
Se asignó un presupuesto de Bs 645.410.665, de los cuales se destinó a la partida Desarrollo de Salud Bs 292.926.075 para temas administrativos y ejecución de programas.
La Asamblea Legislativa, controlada por el MAS, no realizó ninguna observación y remitió el presupuesto al Ejecutivo para su promulgación.
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