Milan Kundera, uno de los grandes de la literatura universal, falleció en Francia, a la edad de 94 años, confirmó ayer un comunicado de la editorial Gallimard.
La noticia también fue difundida en medios de la República Checa, su país de origen, y de donde salió exiliado tras la Primavera de Praga.
Sobre la causa de muerte, la portavoz de la Biblioteca Milan Kundera, Anna Mrazova, indicó «una larga enfermedad».
Nacido el 1 de abril de 1929 en Brno, Checoslovaquia, de padre musicólogo y pianista, el novelista fue primero poeta y comunista. Kundera se incorporó al partido a los 18 años, pero con el tiempo se desencantó por la impostura del socialismo de Estado. Al lenguaje de un régimen autoritario y nivelador lo calificaría más tarde como “kitsch”.
Expulsado del partido por primera vez en 1956, Kundera fue reincorporado, antes de ser expulsado definitivamente en 1970, tras su participación activa en la Primavera de Praga en 1968.
En el verano de 1975, con su esposa Véra Hrabankova, salió de Checoslovaquia en automóvil hacia Francia, con una autorización para permanecer allí por “730 días”.
La novelista Lucie Faure intervino con su esposo Edgar, entonces presidente de la Asamblea Nacional, para obtener un permiso; y Dominique Fernández, entonces profesor de la Universidad de Rennes, le consiguió trabajo como profesor invitado de Literatura Comparada, a lo que se dedicaría hasta 1979, año en el que fue elegido miembro de la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales de París.
Dos años más tarde, François Mitterrand le concedió la nacionalidad francesa, al mismo tiempo que al escritor argentino Julio Cortázar.
LIBERTAD LITERARIA
Su primera novela, «La broma», de 1967, se convertiría en una gran metáfora de cómo el totalitarismo puede triturar las vidas privadas a partir de sus engranajes burocráticos. Luego publicó «Amores risibles» en 1969.
En “El libro de la risa y el olvido” (1979), Kundera reexamina su pasado comunista y lo denuncia a través de temas, como el olvido o el ideal de crear una sociedad comunista. Pero esta vez desde un punto de vista externo, “desde Occidente”.
Y en 1984 llegaría su bestseller «La insoportable levedad del ser», obra que profundizaba en los límites asfixiantes de la Realpolitik del comunismo en Europa oriental, a través de una historia de amor e infidelidades.
“La inmortalidad” salió en 1990, y en 1993, completó su primera novela escrita en francés, “La Lentitud” (publicada en 1995), que continúa la crítica de la civilización europea occidental.
Agencias









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