Si los electores habilitados para sufragar marcan en la papeleta electoral su voto a favor de Juntos, Libre 21 o Acción Democrática Nacionalista (ADN), ese sufragio será computado como nulo, puesto que dichos frentes se bajaron de la carrera electoral.
El presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Salvador Romero, confirmó que son tres fuerzas políticas las que se alejaron del proceso (hasta el 3 de febrero pasado se habían inscrito ocho organizaciones, quedan cinco en carrera).
Los frentes que se retiraron son Juntos, que postulaba a la presidencia a Jeanine Añez; Libre 21, que presentó como presidenciable a Jorge Tuto Quiroga, y ADN con María de la Cruz Bayá.
“Estas tres organizaciones políticas no están en competencia. Cualquier voto que se emita en la franja de estas tres organizaciones políticas será computado como voto nulo”, dijo Romero.
El factor común de la renuncia de estos tres frentes fue –según lo dijeron cada uno al momento de su dimisión- evitar la dispersión del voto.
“Si no nos unimos, la democracia pierde”, afirmó el 17 de septiembre la excandidata y presidenta del país, Jeanine Añez, quien fue la primera en bajarse de la carrera electoral.
Sin embargo, Juntos como los otros dos frentes políticos se bajaron de las justas electorales cuando el proceso de impresión de las papeletas ya se había consumado. Por ello, mañana, los candidatos de esas organizaciones políticas aún figurarán en la boleta de votación.
En ese marco, el presidente del ente electoral ratificó que las marcas que se emitan en las franjas de los candidatos renunciantes serán computadas como votos nulos, que quedan registrados para el informe estadístico.
“Los votos blancos y los votos nulos no se distribuyen a favor de ningún candidato, se contabilizan aparte todas las actas”, manifestó Romero el pasado 10 de octubre y agregó que los mismos no se toman en cuenta para la distribución de escaños ni se distribuyen a favor de ninguna candidatura.
El exvocal electoral Gonzalo Lema afirmó a Página Siete que tanto los votos nulos como blancos se toman en cuenta en las estadísticas. “Es decir, vamos a saber cuántos bolivianos han ido a ánforas, cuántos bolivianos han votado del total de inscritos, pero para designar al presidente y a los diputados uninominales los nulos no tienen ninguna importancia. Quedan al margen”, explicó el experto.
Para el especialista en temas electorales Miguel Serrano el efecto indirecto del voto nulo en los resultados electorales es que disminuye el porcentaje de los votos válidos del total y el cociente de los votos válidos de cada partido tiende a subir.
“Los votos que vayan a uno de estos tres partidos (Juntos, Libre 21 y ADN) favorecen al ganador, al que tenga mayor cantidad de votos emitidos”, afirmó Serrano.
Para ambos expertos, la renuncia de los candidatos fue tardía, lo que perjudica todo el proceso electoral por varios factores: las elecciones serán con una “papeleta fallida”, genera desinformación y confusión en la ciudadanía que va con toda la intención de emitir un voto válido por su candidato favorito, sin saber que éste ya no está habilitado.
“Surge una responsabilidad indirecta por no haberse retirado a tiempo, ahora estamos generando un problema de desinformación”, expresó Serrano, en tanto que Lema agregó que también genera “frustración” en la persona poco informada. El TSE debería multar a quienes renuncian a última hora, planteó.
Pagina Siete
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