La denuncia del Gobierno sobre un presunto sabotaje en la cadena de combustibles sumó un nuevo giro tras la reacción de proveedores internacionales y la respuesta operativa de YPFB para sostener el abastecimiento.
La empresa estatal informó que suscribió una adenda con la firma Vitol para elevar los estándares de calidad del combustible, en medio de la controversia generada por el anuncio de suspensión de contratos.
Según el comunicado oficial, la adenda establece límites más estrictos en los parámetros de gomas y manganeso en los combustibles suministrados, incluso por encima de la normativa boliviana vigente .
YPFB aseguró que la medida no implica costos adicionales para el Estado y que permitirá reforzar los controles en toda la cadena de suministro, desde la importación hasta la distribución final.
Además, la estatal petrolera afirmó que los contratos principales se mantienen vigentes y que la firma de la adenda garantiza la continuidad del abastecimiento de combustibles.
El movimiento se produce días después de que el ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, anunciara la suspensión de contratos con Vitol y Trafigura.
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“Quiero anunciar la suspensión de los contratos y la recepción de gasolina (…) hasta que finalicen las investigaciones”, había manifestado la autoridad.
Sin embargo, la empresa Trafigura respondió que sus contratos con YPFB no han sido suspendidos y aclaró que estos no se encuentran vinculados al suministro de gasolina.
“Los contratos (…) no han sido suspendidos”, señaló la firma multinacional, que además aseguró no haber recibido reclamos sobre la calidad del combustible enviado a Bolivia.
El Gobierno sostiene que el caso involucra un daño estimado en 150 millones de dólares por el ingreso de combustible adulterado entre octubre de 2025 y marzo de 2026.
En la investigación, el viceministro de Régimen Interior, Hernán Paredes, afirmó que se trata de una estructura criminal consolidada en el tiempo.
“Estamos hablando de una estructura delincuencial que no se ha formado en semanas, sino que ha sido construida con el tiempo”, sostuvo.
Según explicó el viceministro Paredes, el esquema delictivo combinaba la importación de combustible contaminado con el desvío de carburante subvencionado hacia mercados internacionales.
Desde el ámbito técnico, especialistas coinciden en que el control de calidad debe concentrarse en puntos críticos como la recepción del combustible en plantas de almacenamiento, donde es posible detectar irregularidades antes de su distribución.
La trazabilidad del producto y la verificación sistemática en laboratorio aparecen como factores clave para evitar la propagación de combustibles fuera de norma en el mercado interno.
El Deber











