Ahoradigital – El sector industrial pidió al Gobierno instalar un diálogo tripartito entre autoridades, trabajadores y empleadores antes de definir un eventual incremento salarial para 2027, ante la preocupación por el impacto que una nueva subida de salarios podría tener sobre los costos de las empresas y el empleo.
El vicepresidente de la Cámara Nacional de Industrias, Eduardo Iriarte, sostuvo que cualquier negociación salarial debe involucrar a las tres partes y cuestionó que el incremento sea definido únicamente mediante un decreto del Ejecutivo.
“Para que haya un incremento salarial o cualquier tipo de negociación, tiene que cumplir el Gobierno con lo que manda la Organización Internacional del Trabajo, que es juntar empleador, empleado y Gobierno”, afirmó.
Iriarte advirtió que un incremento elevado podría incrementar los costos laborales y generar dificultades para las empresas que actualmente enfrentan un escenario económico complejo.
Según el representante industrial, algunas compañías están intentando cerrar la gestión sin pérdidas y un aumento que no tome en cuenta la situación del sector productivo podría derivar en reducción de personal y mayor desempleo.
La posición empresarial surge después de que el viceministro del Tesoro y Crédito Público, Óscar Navarro, señalara que el Gobierno prevé iniciar a comienzos de 2027 una negociación salarial y considerara necesario analizar un incremento que permita preservar el poder adquisitivo de las familias.
Navarro evitó anticipar un porcentaje y señaló que el nivel del eventual aumento deberá ser definido mediante una negociación con los sectores involucrados.
Desde el Ministerio de Trabajo también se confirmó que el Gobierno analiza distintas variables económicas antes de asumir una posición. El ministro Williams Bascopé mencionó entre los factores a considerar las exportaciones, importaciones, el comportamiento del dólar, el poder adquisitivo y el valor del boliviano.
Bascopé tampoco descartó un diálogo con trabajadores y empresarios y afirmó que el Gobierno está evaluando distintas alternativas para generar espacios de concertación.
Mientras tanto, el debate sobre el salario para 2027 comienza a tomar forma y enfrenta dos preocupaciones: la necesidad de preservar el poder adquisitivo de los trabajadores y, al mismo tiempo, evitar que un incremento que las empresas no puedan absorber termine afectando la producción y el empleo.
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