Ahoradigital – El acuerdo alcanzado entre Bolivia y el Fondo Monetario Internacional (FMI) contempla un financiamiento de aproximadamente $us 1.900 millones durante tres años, pero el desembolso de esos recursos estará condicionado al cumplimiento de metas y reformas económicas. EL DEBER
El programa, aprobado el 2 de octubre, establece 12 desembolsos. El primero, equivalente a unos $us 214 millones, ya fue habilitado, mientras que los siguientes dependerán de las revisiones que realizará el organismo internacional sobre el cumplimiento de los compromisos asumidos por el Gobierno. EL DEBER
La primera evaluación está prevista para diciembre de este año y analizará las metas alcanzadas hasta septiembre, además de las medidas que debían aplicarse hasta finales de octubre.
Combustibles y subsidios
Uno de los puntos más sensibles está relacionado con los combustibles. El acuerdo establece que desde enero de 2027 los precios internos deberán cubrir los costos de suministro, por lo que el Presupuesto General del Estado de ese año no contemplará recursos para subsidiar los combustibles.
El documento señala que los precios estarán vinculados a factores como los costos internacionales y el tipo de cambio. Sin embargo, el acuerdo no establece un precio determinado para la gasolina ni fija anticipadamente cuánto aumentará. EL DEBER
El diésel ya tuvo un incremento de precio en septiembre, una medida que el FMI considera parte del proceso para reducir la presión sobre las cuentas públicas.
Ajuste del gasto público
El Gobierno también deberá presentar un presupuesto para 2027 compatible con las metas fiscales acordadas.
El programa establece como referencia que el déficit del sector público no financiero no deberá superar los Bs 36.800 millones en 2027.
Para alcanzar ese objetivo se contempla limitar el crecimiento de la masa salarial, revisar contrataciones, reducir gastos considerados no prioritarios y evaluar proyectos de inversión de baja rentabilidad.
Las empresas públicas también estarán bajo revisión. El acuerdo plantea limitar las transferencias estatales y analizar la situación de aquellas entidades que no sean financieramente viables.
Dólar y Banco Central
Otro de los cambios importantes está relacionado con el régimen cambiario.
Bolivia se compromete a mantener un tipo de cambio flexible, permitiendo que el valor del dólar responda a la oferta y la demanda. El Banco Central podrá intervenir ante movimientos desordenados del mercado, pero no con el objetivo de mantener una cotización predeterminada.
El programa también limita el nuevo financiamiento del Banco Central al sector público, una medida orientada a reducir la emisión monetaria destinada a cubrir el déficit fiscal. EL DEBER
Cambios para el sistema financiero
El acuerdo contempla además modificaciones en las reglas del sistema financiero.
Una de las medidas previstas es la eliminación, hasta junio de 2027, de los topes legales a las tasas de interés y de las cuotas obligatorias de crédito destinadas a determinados sectores.
También se realizarán evaluaciones sobre la solidez de los bancos y su capacidad para enfrentar eventuales escenarios adversos.
¿Qué pasará con las reservas?
El acuerdo busca contribuir a la recuperación de las reservas internacionales, aunque los recursos del FMI no significan que todo el dinero recibido pueda considerarse automáticamente como reservas disponibles.
El FMI diferencia entre las reservas brutas y aquellas que pueden ser utilizadas de manera inmediata. Al cierre de 2025, Bolivia registraba $us 3.713 millones en reservas brutas, pero el organismo calculaba en $us 627 millones las reservas consideradas dentro de los parámetros de su programa. EL DEBER
El Fondo proyecta que las reservas netas vuelvan a terreno positivo en 2028.
Protección social
El acuerdo también contempla medidas para amortiguar el impacto del ajuste sobre los sectores más vulnerables.
El programa establece recursos adicionales para asistencia social y plantea la creación de un registro social unificado, que permitiría mejorar la identificación de los beneficiarios y focalizar las ayudas estatales.
La implementación de ese sistema está prevista para los próximos años.
La economía seguirá bajo presión
El FMI advierte que la recuperación no será inmediata. Su escenario contempla una nueva contracción económica en 2027 y recién proyecta un crecimiento de 0,5% para 2028. EL DEBER
Entre los principales riesgos identifica una eventual caída de los precios de exportación, problemas climáticos, conflictos sociales, retrasos en el financiamiento externo y dificultades para ejecutar las reformas.
El acuerdo también busca generar condiciones para atraer inversión privada mediante cambios en sectores como hidrocarburos y minería, además de una reducción progresiva de controles que actualmente afectan las exportaciones y la actividad empresarial.
La primera gran prueba será el Presupuesto 2027
El acuerdo con el FMI no representa solamente la llegada de $us 1.900 millones. El financiamiento está acompañado por una agenda de reformas fiscales, cambiarias, financieras y sociales cuyo cumplimiento será revisado periódicamente.
La primera gran prueba será el Presupuesto General del Estado 2027, donde deberán reflejarse varias de las medidas pactadas.
El Gobierno tendrá que equilibrar la reducción del déficit y de los subsidios con la protección de los sectores vulnerables, mientras busca recuperar reservas, estabilizar la economía y generar condiciones para la inversión.
Los siguientes desembolsos dependerán de que Bolivia avance en ese programa.
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