Ahoradigital – El Banco Central de Bolivia (BCB) decidió poner un límite a la expansión monetaria y estableció que la Base Monetaria no podrá superar los Bs 134.000 millones al cierre de 2026, como parte de una nueva política destinada a contener la inflación y reducir las presiones sobre el mercado cambiario.
La medida supone un cambio importante en la política monetaria boliviana. El BCB ya no utilizará al dólar como principal referencia para controlar la inflación, sino que tendrá como nueva “ancla nominal” la cantidad de dinero que circula en la economía.
“Hay un compromiso del Banco Central de que la cantidad de dinero no va a crecer si no está acorde a sus fundamentos”, explicó Rubén Aguilar, asesor principal de Política Económica del BCB. Según la autoridad, mantener la Base Monetaria por debajo de Bs 134.000 millones permitirá comenzar a corregir los desequilibrios macroeconómicos.
El límite establecido representa un cambio significativo después de varios años de expansión monetaria. Entre 2020 y 2025, la Base Monetaria creció 80,8%, pasando de aproximadamente Bs 73.000 millones a Bs 132.000 millones.
El mayor salto se registró en 2025, cuando la Base Monetaria aumentó 25,7% en un solo año, hasta alcanzar los Bs 132.000 millones. Para 2026, el crecimiento máximo previsto sería de apenas 1,3%.
El presidente del BCB, David Espinoza, explicó que este nuevo régimen monetario responde también al cambio hacia un esquema cambiario flexible. La institución busca controlar directamente la cantidad de dinero para moderar la inflación, en lugar de utilizar el tipo de cambio como principal herramienta.
Como parte de esta política restrictiva, el BCB informó que durante el primer semestre retiró más de Bs 10.000 millones del mercado y elevó el encaje bancario del 3% al 7,5%.
Sin embargo, economistas advierten que la medida tendrá efectos sobre la economía. Una menor cantidad de bolivianos disponibles significa también menor liquidez para el sistema financiero, lo que podría dificultar el acceso al crédito para familias y empresas y elevar las tasas de interés.
El economista Fernando Romero señaló que la contracción monetaria puede generar menor disponibilidad de fondos para préstamos y un menor crecimiento de la demanda, aunque también podría reducir la presión inflacionaria y parte de la demanda de dólares.
Los especialistas coinciden en que controlar la emisión monetaria puede ayudar a contener la inflación, pero advierten que no resolverá por sí sola los problemas estructurales de la economía boliviana.
Entre los desafíos pendientes mencionan la reducción del déficit fiscal, la recuperación de las reservas internacionales, la normalización del abastecimiento de combustibles y el aumento de la generación de divisas mediante exportaciones, remesas e inversión.
La medida llega mientras Bolivia continúa enfrentando una elevada presión sobre los precios. La inflación acumulada de los últimos 12 meses hasta julio se situó en 4,9%, según los datos citados por el BCB.
En términos sencillos, el mensaje del Banco Central es claro: habrá menos expansión de dinero en la economía para intentar frenar la inflación y aliviar la presión sobre el dólar, pero el costo puede ser una economía con menos liquidez y crédito en el corto plazo.
Ahoradigital con información de El Deber y el Banco Central de Bolivia.




