Ernesto Olivares, representante de la Asociación Gastronómica de La Paz, alertó este martes que el incremento de precios de la canasta familiar está impactando severamente al sector de los restaurantes, obligando a varios establecimientos a cerrar temporalmente y reduciendo la afluencia de clientes.
“Tenemos mucha afectación debido al proceso inflacionario. Lo que antes comprábamos un kilo de carne a 40 o 50 bolivianos, ahora cuesta 80 y 90”, denunció Olivares, tras señalar que los insumos básicos han duplicado su valor.
Restaurantes
El dirigente explicó que el encarecimiento de productos como la carne, verduras y granos ha generado una cadena de costos que los restaurantes no pueden absorber sin subir precios, lo que ahuyenta a los clientes.
“La gente ya no compra la misma cantidad. Varios negocios abren tres meses y cierran; no hay una situación confiable para invertir”, afirmó.
Según Olivares, esta dinámica ha llevado a que “varias pensiones y locales gastronómicos operen intermitentemente o desaparezcan”.
Ante la crisis, el sector exige a las autoridades regular los precios en los mercados. “Se avizora que van a cerrar más negocios. Los que están asumiendo los costos terminan sepultados”, advirtió Olivares, quien pidió operativos en centros de abasto para frenar la especulación.
Mientras los costos de insumos suben sin control, los clientes reducen sus visitas a restaurantes, obligando a éstos a ajustar menús o cerrar, medidas que, de todas formas, son perjudiciales para los ingresos que perciben, pues a mayores costos, menos clientes.
Olivares no precisó con números la cantidad de negocios afectados, pero desde la Cámara Gastronómica de Cochabamba indicaron que en ese departamento aproximadamente el 40% de restaurantes tuvo que cerrar por los altos costos de producción.
Con este panorama, el sector gastronómico paceño enfrenta uno de sus momentos más críticos en años, con una inflación del 5,95% a abril de este año.
La Razón








