El Sindicato de Choferes Asalariados del Transporte Nacional e Internacional de Bolivia (Schatin) rechazó la intención del Gobierno de reactivar el ferrocarril Arica-La Paz y advirtió que defenderá las fuentes laborales del sector.
El ejecutivo del sindicato, Pedro Quispe, sostuvo que la puesta en marcha del tren podría perjudicar a miles de transportistas y cuestionó la viabilidad del proyecto en un contexto de reducción de las importaciones y camiones paralizados.
“Podremos estar hablando de 50 mil tráilers en el país. Yo no me invento”, afirmó el dirigente, al alertar sobre el impacto laboral que, según su posición, tendría la reactivación ferroviaria.
Quispe también cuestionó qué tipo de carga transportaría el tren y defendió el servicio de los camioneros, que permite trasladar mercancías directamente hasta su destino, una modalidad que —según señaló— el ferrocarril no ofrece de la misma manera.
El dirigente destacó, además, el movimiento económico que genera el transporte pesado en las zonas fronterizas. Como ejemplo, mencionó que los camioneros dejan alrededor de Bs 30.000 en gastos al pasar por Desaguadero.
La advertencia al Gobierno fue directa. “Nosotros no vamos a dejar que opere el tren”, manifestó Quispe, quien pidió priorizar el trabajo de los transportistas y cuestionó la iniciativa del Ministerio de Obras Públicas.
La controversia surge después de que el Gobierno anunciara su intención de reactivar el ferrocarril Arica-La Paz para mejorar la conectividad y ampliar las alternativas de transporte de mercancías entre Bolivia y Chile.
El desafío para las autoridades será avanzar en la recuperación de la conexión ferroviaria sin ignorar las preocupaciones laborales del transporte pesado, en medio de un debate sobre la logística comercial y las alternativas para movilizar carga internacional.
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