Ahoradigital.- El incremento del precio del diésel encendió las alarmas en los gobiernos municipales del país. La Federación de Asociaciones Municipales de Bolivia (FAM-Bolivia) convocó a una reunión de emergencia para analizar el impacto de la medida y definir un pedido de recursos adicionales al Gobierno nacional.
El alcalde de Tarija y presidente de la FAM-Bolivia, Johnny Torres, advirtió que el aumento del combustible genera un nuevo desfase en los presupuestos municipales, debido a que las alcaldías deberán asumir mayores costos para mantener sus operaciones y servicios públicos.
Torres explicó que el incremento afecta especialmente el funcionamiento de vehículos y maquinaria municipal, además de trabajos relacionados con el mantenimiento de calles y caminos. Según el presidente de la FAM, los presupuestos actuales no contemplaban este nuevo escenario de costos.
“Los municipios quedan en desfase con respecto al diésel desde aquí hasta el 31 de diciembre”, señaló Torres, al anticipar que uno de los principales planteamientos al Ejecutivo será establecer mecanismos de compensación económica.
La preocupación no se limita a la capital tarijeña. Municipios rurales del departamento también reportaron dificultades para sostener servicios y trabajos debido al precio y la disponibilidad del combustible.
En Yunchará, por ejemplo, el alcalde Pascual Díaz advirtió que el nuevo costo del diésel compromete la capacidad del municipio para atender tareas básicas, entre ellas el abastecimiento de agua a comunidades. En Padcaya también se declaró preocupación por el impacto que tendrá el nuevo precio sobre un presupuesto elaborado bajo condiciones completamente diferentes.
El problema se suma a las dificultades que ya enfrentaban algunas alcaldías por la falta de diésel. La Asociación de Municipios de Tarija (AMT) informó que gestiona un convenio con YPFB para incrementar la dotación del combustible destinado a la maquinaria municipal, debido a que en municipios como Yunchará y El Puente algunos equipos llegaron a paralizarse.
La FAM-Bolivia busca ahora llevar una posición conjunta ante el Gobierno y preguntar qué medidas se adoptarán para evitar que el impacto financiero del incremento del combustible termine recayendo directamente sobre las administraciones municipales.
El pedido ocurre después de que el Gobierno retirara la subvención al diésel y elevara su precio de Bs 9,80 a Bs 17,95 por litro, una decisión que ya generó rechazo de diferentes sectores y que está provocando una cadena de reclamos por el incremento de los costos de operación.
Para los municipios, el problema es especialmente sensible porque el mayor gasto en combustible puede obligar a reducir o postergar otras actividades si no se produce una compensación presupuestaria.
El impacto también alcanza a las gobernaciones. En Tarija, la Secretaría de Economía y Finanzas de la Gobernación advirtió que el incremento del diésel tendrá efectos sobre caminos, maquinaria, riego, producción y otras áreas de inversión pública, en un contexto de restricciones financieras.
La reunión de la FAM-Bolivia será clave para determinar si los alcaldes plantearán únicamente una compensación económica o si exigirán al Ejecutivo una respuesta más amplia frente al nuevo escenario generado por el incremento del combustible.
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