Ahoradigital – “Ya no compran, compran huesito nomás”. Así describen los comerciantes minoristas de carne el impacto que está teniendo el incremento de precios en los mercados bolivianos, en un escenario que, según el sector, está reduciendo cada vez más la capacidad de compra de las familias.
La Confederación Nacional de Trabajadores en Carne de Bolivia (Contracabol) alertó que la carne de res de primera llegó a comercializarse entre Bs 70 y Bs 80, mientras los consumidores optan por productos de menor precio, como hueso blanco, hueso rojo, descarnes, menudencias y carne molida.
Cristina Mamani Quispe, comerciante detallista e integrante de Contracabol, explicó que el problema ya no se limita a la carne, sino que alcanza a otros productos de la canasta familiar.
“Agarran 100 bolivianos, van al mercado, esos 100 bolivianos ya no alcanzan”, señaló, al describir la situación que enfrentan los compradores.
El diésel entra en la ecuación
Desde Contracabol atribuyen parte del incremento al aumento de los costos de transporte tras el incremento del precio del diésel.
Omar Merlo, dirigente de la organización, rechazó que los comerciantes minoristas sean responsables de la subida y sostuvo que el costo del transporte termina incorporándose al precio final de cada kilo de carne.
“El flete no es un gasto aparte, está en cada kilo que llega a las familias bolivianas”, afirmó.
El dirigente responsabilizó al Gobierno central por las medidas que, según su posición, están repercutiendo sobre los precios y pidió establecer mesas de trabajo para buscar mecanismos que permitan contener nuevos incrementos en la carne de res, pollo, cerdo y otros productos derivados.
Contracabol también vinculó el escenario con el contrabando de ganado y afirmó que el traslado de animales hacia países vecinos estaría afectando el abastecimiento interno. La organización aseguró que ya solicitó reuniones con diferentes autoridades, incluido el Viceministerio de Lucha Contra el Contrabando, pero señaló que hasta ahora no habría recibido respuesta.
Mientras tanto, el sector anunció que la próxima semana realizará una reunión nacional con sus dirigentes y bases para definir posibles medidas ante el incremento de precios.
El resultado ya se siente en los mercados: cuando la carne sube, el consumidor no necesariamente deja de comerla, pero cambia lo que puede comprar. Y, según los carniceros, cada vez más familias están pasando del corte de carne al hueso, las menudencias y la carne molida.
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