La Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE) pidió una reunión urgente con el ministro interino de Economía, Óscar Mario Justiniano, para abordar una deuda estatal que supera los $us 300 millones con empresas del sector y plantear medidas para recuperar la confianza de los inversionistas.
La solicitud fue formalizada mediante una carta firmada por el director ejecutivo de la CBHE, Iver von Borries, quien pidió que el encuentro incluya a las principales empresas productoras de gas natural afiliadas a la entidad.
La Cámara planteó tres temas centrales: el pago de las obligaciones pendientes, el respeto de las condiciones contractuales y la adopción de medidas que permitan generar nuevamente condiciones de confianza y previsibilidad para atraer inversiones.
Según la CBHE, la deuda pendiente afecta la liquidez de las compañías y limita su capacidad para planificar y ejecutar nuevas inversiones destinadas a sostener y ampliar la actividad hidrocarburífera.
El sector también expresó preocupación por el incumplimiento de condiciones acordadas y por modificaciones unilaterales relacionadas con la moneda y la modalidad de pago de las obligaciones. Para las empresas, esta situación representa una señal negativa para quienes evalúan realizar inversiones de largo plazo en Bolivia.
La advertencia llega en un momento crítico para la industria, marcado por la declinación de la producción de gas, la insuficiente actividad exploratoria y la necesidad de garantizar el abastecimiento energético del país.
La CBHE considera que estos problemas deben ser atendidos antes de que Bolivia enfrente una crisis energética con mayores consecuencias económicas y fiscales.
El reclamo también coincide con la intención del Gobierno de impulsar una nueva Ley de Hidrocarburos para incentivar la exploración y revertir la caída de la producción nacional. Sin embargo, la Cámara sostiene que una nueva normativa tendrá un efecto limitado si el Estado no demuestra al mismo tiempo capacidad y voluntad para cumplir los compromisos asumidos con las empresas que ya operan en el país.
Para el sector, lo que está en juego no es solamente la situación financiera de las compañías, sino la capacidad de Bolivia para recuperar producción, generar divisas e ingresos fiscales, sostener recursos para gobernaciones, municipios y universidades y garantizar su seguridad energética.
“El tiempo para adoptar decisiones es limitado. La industria requiere respuestas inmediatas y señales claras”, advirtió la CBHE en su solicitud al ministro Justiniano.
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