El Gobierno apuesta nuevamente por la producción de gas con la perforación del pozo Junín-9D (JNN-9D), proyecto que este miércoles inaugura el presidente Rodrigo Paz este en Santa Cruz.
La administración de Paz Pereira apunta a recuperar reservas comprobadas y abrir nuevos objetivos exploratorios.
La obra la ejecutará YPFB Chaco S.A., subsidiaria de YPFB Corporación, con una inversión aproximada de $us 6,4 millones. El proyecto prevé alcanzar una producción inicial de 8 millones de pies cúbicos por día (MMpcd), volumen que representaría alrededor de un 10% adicional respecto a la producción actual de la empresa.
Más allá del volumen inicial, el proyecto tiene como objetivo recuperar aproximadamente 10 billones de pies cúbicos (Bcf) de reservas de gas, mediante la intervención de reservorios ubicados en el Campo Junín Norte.
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Santa Cruz
La perforación apunta principalmente a los reservorios Sara, perteneciente a la Formación El Carmen, y Piraí, de la Formación Roboré. Pero el proyecto también pretende ir más allá de las reservas ya identificadas.
Durante la perforación se investigará el potencial de las formaciones Ichoa, Tariquía y Yecua, consideradas nuevos objetivos exploratorios. El resultado podría aportar información adicional sobre el potencial hidrocarburífero de la zona.
Según YPFB, el pozo tendrá una trayectoria direccional y se perforará desde la planchada existente JNN-X2, dentro del Campo Junín Norte, ubicado en la provincia Sara del departamento de Santa Cruz.
El proyecto cuenta con la correspondiente Licencia Ambiental y LASP, requisitos que permiten avanzar con las operaciones.
Desafío energético
La perforación de Junín-9D se produce cuando Bolivia enfrenta el desafío de recuperar su producción de gas natural y revertir el descenso registrado en los últimos años, que redujo la disponibilidad de hidrocarburos tanto para el mercado interno como para la generación de divisas.
Los 8 MMpcd previstos como producción inicial todavía representan un volumen corto frente a las necesidades nacionales, pero para YPFB Chaco significarían un incremento relevante de su producción.
El desafío será que Junín-9D no sea un esfuerzo aislado, sino parte de una estrategia para explorar nuevos campos, recuperar reservas y reconstruir la capacidad productiva de gas que Bolivia necesita para abastecer su mercado interno y recuperar ingresos por exportaciones.
La Razón






