Ahoradigital – El nuevo precio del diésel ya está generando un fuerte impacto en el transporte de combustibles. El representante de los cisterneros de Santa Cruz, Freddy Huchani, afirmó que más de 500 cisternas se encuentran paradas en inmediaciones de la refinería de Palmasola, debido a que los costos de operación ya no serían sostenibles para los propietarios de las empresas.
Huchani señaló que el sector analiza replegar sus unidades y dejar de realizar viajes, debido al incremento del precio del carburante tras la eliminación de la subvención.
“Vamos a hacer el repliegue porque no se cubre los gastos de operaciones para ningún propietario de ninguna empresa”, afirmó el dirigente, según reportó Unitel.
El representante explicó que anteriormente una cisterna necesitaba alrededor de Bs 12.000 para cargar combustible, mientras que con el nuevo precio del diésel el mismo volumen representa aproximadamente Bs 21.000.
La diferencia, de unos Bs 9.000 por carga, representa un incremento considerable para un sector cuyo trabajo depende directamente del combustible y que debe asumir además otros gastos vinculados al transporte.
Temor por el abastecimiento
Los cisterneros advirtieron que el repliegue podría afectar el traslado de combustibles hacia distintos puntos del país. Huchani indicó que incluso los conductores asalariados podrían dejar de viajar porque las condiciones actuales no les resultarían convenientes.
La situación se produce pocos días después de que el diésel comenzara a comercializarse a Bs 17,95 por litro en el marco de la eliminación de la subvención. El cambio provocó reclamos de distintos sectores del transporte y abrió una discusión sobre el impacto del nuevo costo del combustible en las tarifas y en la distribución de productos.
El Gobierno, por su parte, viene anunciando medidas para garantizar el abastecimiento. Entre ellas está el Decreto Supremo 5704, que busca facilitar la importación de gasolina, diésel y petróleo crudo mediante procedimientos más ágiles a partir de octubre.
YPFB también informó que trabaja en la recuperación de la capacidad de procesamiento de sus refinerías, incluida Palmasola, con la incorporación progresiva de petróleo crudo importado para aumentar la producción nacional de combustibles.
Sin embargo, el reclamo de los cisterneros introduce un nuevo elemento de presión: puede haber combustible disponible, pero si quienes deben transportarlo consideran que el costo de operar ya no es sostenible, el problema puede trasladarse nuevamente a la distribución.
El sector espera respuestas del Gobierno antes de concretar el repliegue anunciado.
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