Bolivia contrató créditos en 2021 y 2022 (gestión del presidente del Estado, Luis Arce) por 2.408 millones de dólares, según datos del Ministerio de Planificación del Desarrollo (MPD) y el Viceministerio de Inversión Pública y Financiamiento Externo.
El saldo de la deuda externa al 31 de octubre de 2022 de acuerdo con el Banco Central de Bolivia (BCB) llegaba a 13.111,8 millones de dólares y estaban pendientes de desembolso 3.344,9 millones de dólares. Se debe aclarar que un aspecto es el financiamiento contratado y otro los desembolsos que se van realizando gradualmente.
Analistas consultados por este medio perciben presiones para cumplir con los pagos por el déficit y por la caída de las Reservas Internacionales (BCB).
El endeudamiento, sin embargo, viene desde gestiones pasadas. En el gobierno del entonces presidente Evo Morales se contrataron los mayores montos de crédito (ver cuadro). Los de mayor valor se registraron en 2011 por 1.575 millones de dólares, en 2015 por 1.533 millones de dólares y en 2016 por 2.299 millones de dólares y en 2017 por 2.132 millones de dólares, aunque con la emisión de bonos, el valor aumenta.
Las cifras no incluyen los bonos soberanos de 500 millones de dólares de 2012 y 500 millones de 2013 y los 1.000 millones de dólares de 2017.
La información publicada por el Ministerio de Planificación indica que en 2020 se contrataron créditos por 1.489 millones de dólares, aunque aclara que entre noviembre de 2019 y octubre de 2020 en la gestión de Jeanine Añez se llegó a contratar 1.522 millones de dólares y asegura que de este monto sólo un 24% se destinó a proyectos de inversión pública.
Cubriendo el déficit
La Fundación Jubileo advierte que esta gestión se cumplen 10 años consecutivos con déficit fiscal, como resultado de un escenario con limitados ingresos, pero con un nivel alto y creciente de gastos corrientes.
Asegura que el déficit es financiado con endeudamiento, es decir que se recurre a préstamos para cubrir los mayores gastos. La deuda que se incrementó durante y después del período de bonanza llegó a 13.111,8 millones de dólares casi seis veces el monto que se debía en 2007.
El analista de la Fundación Jubileo, René Martínez, sostuvo que la deuda externa se encuentra aún en los umbrales de sostenibilidad, pero si se suma la deuda interna que se disparó en 2020 y 2021, se observan signos de insostenibilidad tomando en cuenta que se arrastra déficit.
“El interés y amortización de la deuda externa se paga en dólares y hay descenso de las Reservas Internacionales Netas y se arrastra un déficit fiscal y por eso es preocupante la tendencia del endeudamiento en los últimos años”, advirtió.
Añadió que para que el país salga de difícil situación económica necesita financiamiento y los créditos deberían ayudar a mejorar. “Valdrá la pena endeudarse si con esto se se van a solucionar los problemas estructurales, pero si es para salvar el momento y postergar el ajuste, será algo negativo”, apuntó.
Añadió que Bolivia necesita generar retornos para pagar la deuda, mejorar la producción y el PIB, pero eso requiere un plan económico serio.
El analista financiero Jaime Dunn sostuvo que hay 3.344,9 millones de dólares de créditos aprobados por desembolsar.
“Bolivia no ha tenido grandes problemas en capacidad de pago, pero bajo las circunstancias actuales con unas RIN en divisas bajas y hay presiones sobre el dólar, se aprecia que la capacidad para cumplir con el servicio coyunturalmente se ve reducida”, alertó. Si se tuviera que pagar de golpe 900 millones de dólares por el servicio, se necesita liquidez en dólares.
Para Dunn la gestión de créditos de fuentes multilaterales es razonable porque las condiciones para emitir bonos soberanos son complicadas por las altas tasas de interés. “El Gobierno debe concentrarse en que se desembolsen los 3.344,9 millones de dólares comprometidos”, recalcó.
Gestión Arce
Las cifras del Ministerio de Planificación, contenidas en sus informes de Rendición Pública de Cuentas revelan que en la gestión 2021 por ejemplo se contrataron créditos por 544 millones de dólares.
Tres son créditos con la CAF Banco de Desarrollo: uno por 31,8 millones de dólares para obras complementarias, doble vía tramo Yapacaní- Puente Ichillo y el túnel Incahuasi. Otro por 44,2 millones de dólares para el proyecto de construcción de la carretera Unduavi-Chulumani, tramo dos; y el tercer por 350 millones de dólares para el programa Covid. Un cuarto crédito, que fue suscrito con la AFD (Agence Francaise Developpement), es por 117,5 millones de dólares para el proyecto “Apoyo a familias más vulnerables por la Covid-19”.
En la reciente Audiencia de Rendición de Cuentas Final 2022, el Ministerio de Planificación detalló que hasta diciembre del año pasado se suscribieron 18 operaciones de crédito por un monto de 1.864 millones de dólares, que se destinan a proyectos de inversión pública, entre ellos salud, sector agropecuario, riego y otros.
En los últimos días el Ejecutivo remitió a la Asamblea Legislativa para su aprobación seis contratos de crédito por 771,3 millones de dólares, entre ellos, el más elevado por efectos del covid.
Página Siete solicitó al Ministerio de Planificación del Desarrollo el detalle de la tasa de interés, plazos de los créditos contratados desde 2021 y otros datos de la deuda, pero no recibió respuesta hasta el viernes.
$!En 2021 y 2022 se contrataron nuevos créditos por 2.408 millones de dólares
Gobierno: deuda equivale a 46% del PIB
El ministro de Economía Marcelo Montenegro, explicó el 25 de enero que el nivel de endeudamiento total de Bolivia está en 46% respecto al Producto Interno Bruto (PIB) y se ubica entre las más bajas del mundo.
“En términos de endeudamiento, Bolivia tiene en deuda pública total 46%, está en los niveles de endeudamiento público total más bajo. Hay países como Ecuador, Colombia, Israel, Uruguay, Costa Rica, Japón, Brasil, que superan el 70%”, aclaró la autoridad.
En 2022, Perú registró una deuda pública total de 35% respecto a su PIB, Chile 36%, Paraguay 39%, Bolivia 46%. Por el contrario, Japón presenta una deuda de 264%, Venezuela 241%, entre las economías más endeudadas a escala global.
Apuntó que el endeudamiento se destina a proyectos de inversión, no para gasto corriente y pago de salarios, como se realizaba en gobiernos de corte neoliberal.
En un contexto internacional complejo, Bolivia está reduciendo el déficit fiscal de forma gradual, mantiene la inflación más baja de Sudamérica, mientras que muchas economías ingresaron en un período de recesión y elevadas tasas de inflación.
Página Siete







Comentarios