El riesgo país de Bolivia, medido por el índice EMBI de JP Morgan, cayó por debajo de los 600 puntos básicos, alcanzando su nivel más bajo desde antes de la crisis cambiaria de 2023, informó el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza.
La autoridad destacó que este comportamiento consolida la tendencia bajista que muestra el indicador desde finales de 2025, cuando el país cerró el año con 673 puntos, tras haber superado previamente los 1.000 puntos en medio de la incertidumbre cambiaria y fiscal.
Espinoza explicó que, de acuerdo con los últimos reportes de JP Morgan, el EMBI de Bolivia perforó la barrera de los 600 puntos, un nivel que no se registraba desde antes de la crisis detonada por la escasez de dólares y combustibles en 2023, que llevó el indicador por encima de los 1.800 puntos en su pico de deterioro.
Analistas recordaron que, en noviembre de 2025, el riesgo país se ubicó en 854 puntos y que, tras una secuencia de descensos, cerró el año en torno a los 673 puntos, marcando una compresión gradual de los diferenciales soberanos bolivianos en los mercados internacionales.
“Quiero compartir una buena noticia: Bolivia amaneció con un riesgo país por debajo de los 600 puntos básicos, un nivel que no se registraba desde antes de la crisis cambiaria de 2023”, afirmó Espinoza en un mensaje difundido en sus redes sociales.
“Este dato es relevante porque refleja que el país está recuperando la confianza de los mercados y volviendo a integrarse al escenario económico internacional”, agregó la autoridad económica.
El riesgo país es un indicador financiero elaborado por JP Morgan Chase que estima el EMBI (Emerging Markets Bonds Index), basado en el comportamiento de los bonos de deuda externa emitidos por cada nación.
En términos simples, cuanto más elevado es este indicador, menor es la certidumbre de los inversionistas sobre la capacidad de un país para cumplir sus obligaciones internacionales; cuando baja, supone una mayor percepción de estabilidad económica y política y, por tanto, una mejora en las condiciones potenciales de financiamiento externo.
“Es una señal clara de que las decisiones que estamos tomando están ayudando a ordenar la economía y a fortalecer la credibilidad de Bolivia”, sostuvo Espinoza, al atribuir la reducción del EMBI a las reformas que impulsa el gobierno y a los ajustes en la política económica.
Según el ministro, los mercados “están viendo a Bolivia con buenos ojos”, en la medida en que observan capacidad de continuidad de las reformas y de sostenibilidad de las cuentas públicas, factores claves para el comportamiento de los spreads soberanos.
Especialistas en riesgo soberano apuntan que la moderación del EMBI boliviano se inserta en un contexto internacional más benigno, marcado por menores tasas de interés de referencia en Estados Unidos y un renovado apetito de los inversionistas por activos de mercados emergentes.
Sin embargo, advirtieron que, pese a la mejora reciente, Bolivia aún figura entre las economías de mayor riesgo relativo en la región –con 673 puntos al cierre de 2025, fue la segunda economía más riesgosa para invertir en América Latina y el Caribe, solo por detrás de Argentina–, por lo que la consolidación de esta trayectoria descendente exige mantener disciplina fiscal, estabilidad política y reglas claras para la inversión.
En ese contexto, el Gobierno insiste en que la reducción del riesgo país refuerza su narrativa de recuperación gradual de la confianza externa tras la crisis cambiaria y la escasez de divisas. Espinoza remarcó que el objetivo oficial es seguir avanzando con “responsabilidad y visión de futuro” para consolidar la caída del indicador y abaratar el costo de financiamiento soberano, factores que, de sostenerse, podrían traducirse en mejores condiciones para la inversión y el crecimiento económico en los próximos años.
Fuente: El Diario







