El Gobierno de Bolivia anunció este miércoles que alcanzó un acuerdo a nivel técnico con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para acceder a un financiamiento de 1.900 millones de dólares, en el marco de un programa de 36 meses que, además, podría abrir la puerta a un paquete de financiamiento internacional superior a 5.000 millones de dólares proveniente de otros organismos multilaterales.
El ministro de Economía y Finanzas Públicas, José Gabriel Espinoza, explicó que el acuerdo permitirá la llegada inicial de recursos del FMI y, al mismo tiempo, facilitará el acceso a nuevos créditos del Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y otros socios de desarrollo.
Según el propio FMI, el programa respaldado por el organismo «ayudará a catalizar financiamiento adicional» hasta conformar un paquete de al menos 5.000 millones de dólares durante la vigencia del acuerdo.
El convenio corresponde a un Servicio Ampliado del FMI (SAF) por aproximadamente 1.900 millones de dólares, equivalentes a 1.369 millones de Derechos Especiales de Giro (DEG), y tiene como objetivo respaldar el programa de reformas económicas impulsado por el Gobierno boliviano. Sin embargo, el acuerdo aún debe ser aprobado por el Directorio Ejecutivo del FMI y cumplir con las acciones previas comprometidas por el país.
Objetivos del programa
De acuerdo con el Ejecutivo, los recursos estarán orientados a fortalecer la estabilidad macroeconómica, reconstruir las reservas internacionales, reducir los desequilibrios fiscales y externos, proteger a los sectores más vulnerables y generar condiciones para reactivar la inversión y el crecimiento económico.
Persisten desafíos políticos
Pese al avance técnico, la implementación del programa aún enfrenta desafíos políticos. El financiamiento requerirá también la aprobación de la Asamblea Legislativa, donde el oficialismo no cuenta con mayoría suficiente. Además, distintos sectores sociales y sindicales han manifestado anteriormente su rechazo a un nuevo endeudamiento con el FMI.
Analistas internacionales consideran que el acuerdo representa un paso importante para recuperar la confianza de los mercados y aliviar la escasez de divisas que atraviesa Bolivia. No obstante, advierten que el éxito del programa dependerá de la capacidad del Gobierno para aplicar las reformas comprometidas y conseguir respaldo político para su ejecución.
Fuente: Ahoradigital





