Ahoradigital – La histórica empresa de calzados Manufactura Boliviana S.A. (Manaco) anunció el cierre definitivo de su planta productiva en Bolivia, tras acumular pérdidas por Bs 130 millones y considerar que las condiciones económicas hacen insostenible la continuidad de sus operaciones.
La compañía atribuyó su decisión a factores macroeconómicos adversos y a los prolongados conflictos sociales registrados durante 2026, que, según su comunicado, afectaron gravemente el desarrollo de sus actividades productivas.
Manaco señaló que evaluó distintas alternativas técnicas, financieras y logísticas antes de determinar que no existían condiciones viables para mantener la producción.
Trabajadores toman las instalaciones
El anuncio generó preocupación entre los trabajadores, quienes este sábado realizaron una toma pacífica de las instalaciones de la empresa en Quillacollo, Cochabamba.
Los trabajadores se declararon en estado de emergencia, cuestionaron la administración de la compañía y exigieron el cumplimiento de sus beneficios sociales ante el cierre de la planta.
Por su parte, la empresa lamentó las medidas de presión y convocó a retomar el diálogo para que el proceso se desarrolle dentro del marco legal.
Prometen indemnizaciones y beneficios adicionales
Ante el cierre definitivo, Manaco aseguró que pagará el 100% de las indemnizaciones y los beneficios sociales que correspondan a sus trabajadores, de acuerdo con la legislación laboral vigente.
Además, anunció una gratificación económica extraordinaria y voluntaria que incluirá salarios adicionales, con el propósito de brindar respaldo económico a los empleados afectados.
El gerente general de la compañía, César Panduro, sostuvo que la decisión se tomó después de agotar las alternativas disponibles para sostener la actividad productiva.
El fin de una industria histórica
Manaco fue fundada en 1940 y durante más de ocho décadas se consolidó como una de las empresas emblemáticas de la industria del calzado boliviano, con una importante presencia en Cochabamba.
Su cierre marca un nuevo episodio de preocupación para el sector industrial del país, en un contexto en el que la compañía atribuye sus dificultades a las condiciones económicas y los conflictos sociales.
La situación deja interrogantes sobre el futuro de los trabajadores afectados y el impacto que tendrá el cierre de la planta en la actividad industrial de Quillacollo.
Ahoradigital con información de Erbol.





