Las teorías sobre la princesa Diana contienen un sello clave de la conspiración: un grupo interno y un grupo externo. Mientras que, por lo general, las celebridades como Diana y la familia real serían vistas como parte del grupo interno en contraste con el público externo, estas etiquetas significan algo diferente en el contexto de las teorías de la conspiración.
En este caso, el grupo interno está formado por el público en general y Diana. Representan el bien, con Diana caracterizada como víctima. Por otro lado, el grupo externo –la familia real y las autoridades– son los villanos: una amenaza poderosa y malvada para el grupo interno. En el grupo externo es donde el teórico de la conspiración puede identificar a los posibles culpables.
Las teorías conspirativas de Diana suelen basarse en que la gente no sigue el procedimiento y en comparar una supuesta conspiración con un escenario ideal (lo que debería haber ocurrido). El detective de la conspiración parte de la base de que nada acaba mal si no hay una intención maliciosa. Descubrir la supuesta mentira, encubrimiento o conspiración es, por tanto, una forma de que las víctimas y sus aliados (el grupo interno) recuperen el poder sobre el grupo externo.
Las teorías conspirativas sobre la muerte de los famosos suelen ser aceptadas por el público general porque permiten que un acontecimiento traumático o confuso se “aclare”. Nos permiten vislumbrar un mundo perfecto al que aspirar, en el que nada sale mal y los seres humanos toman las mejores decisiones que pueden en cada momento. Y, si el malvado grupo externo no hubiera conspirado para asesinarla, Diana podría seguir hoy entre nosotros. ![]()
The Conversation.







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