Ahoradigital.- Bolivia marca un giro en su política económica tras alcanzar un acuerdo técnico con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para un programa de financiamiento de $us 1.900 millones, destinado a respaldar las reformas económicas impulsadas por el Gobierno del presidente Rodrigo Paz y enfrentar la crisis que atraviesa el país.
El acuerdo, anunciado el pasado 29 de julio, tendrá una duración de 36 meses y se enmarca en el Servicio Ampliado del Fondo (SAF). Sin embargo, todavía debe recibir la aprobación del Directorio Ejecutivo del FMI y cumplir los procedimientos correspondientes en Bolivia antes de su plena implementación.
Según la información difundida por el organismo internacional, el programa busca restablecer la estabilidad macroeconómica, reconstruir las reservas internacionales, reducir las vulnerabilidades fiscales y externas, fortalecer la protección social y generar condiciones para un crecimiento económico sostenible impulsado por el sector privado.
Cuatro años de gracia e interés de hasta 4,5%
De acuerdo con el Gobierno boliviano, el financiamiento contempla cuatro años de periodo de gracia y una tasa de interés que oscilará entre el 4% y 4,5%.
Además de los $us 1.900 millones comprometidos dentro del programa con el FMI, las autoridades esperan que el acuerdo permita movilizar al menos otros $us 5.000 millones provenientes de organismos multilaterales.
Entre los compromisos económicos contemplados se encuentra continuar con la racionalización del gasto público, reducir gradualmente el déficit fiscal, mantener el denominado “financiamiento monetario cero” del déficit y avanzar en reformas destinadas a mejorar el clima de negocios y atraer inversión privada.
El programa también contempla medidas de protección social para amortiguar los efectos de los ajustes sobre los sectores más vulnerables.
Una economía golpeada por la crisis
El acercamiento al FMI ocurre en medio de una delicada situación económica. Bolivia arrastra desde 2023 problemas relacionados con la escasez de dólares, dificultades en el abastecimiento de combustibles, reducción de las reservas internacionales y una elevada inflación.
A esto se suma el deterioro de uno de los principales pilares históricos de la economía nacional: el gas natural.
La producción gasífera alcanzó en 2014 alrededor de 61 millones de metros cúbicos diarios, mientras que para este año se proyecta un promedio cercano a los 26 millones.
Según los datos citados por Correo del Sur, Bolivia cerró 2025 con una inflación del 20,40%, un déficit fiscal equivalente al 12,2% del Producto Interno Bruto (PIB) y una contracción económica del 1,58%.
El Gobierno asegura que durante el primer cuatrimestre de 2026 comenzaron a observarse señales de recuperación, entre ellas un superávit fiscal cercano al 0,5% y una balanza comercial positiva superior a $us 1.300 millones.
Sin embargo, las protestas y conflictos registrados entre mayo y junio habrían frenado esa recuperación y el Ejecutivo calcula ahora que la economía podría contraerse entre 0,7% y 1% este año.
El Gobierno asegura que el FMI no impondrá medidas
Ante las críticas surgidas por el retorno al organismo internacional, el Gobierno sostiene que el acuerdo no significa que el FMI vaya a imponer un paquete económico ni que Bolivia pierda el control sobre sus decisiones.
Las autoridades aseguran que el programa constituye un respaldo internacional al plan económico que ya viene aplicando la administración de Rodrigo Paz.
Entre las medidas adoptadas se encuentran el retiro de la subvención a los combustibles y el abandono del régimen de tipo de cambio fijo que estuvo vigente durante aproximadamente 15 años, dando paso a un esquema cambiario flexible.
Críticas por el monto y pedido de transparencia
El acuerdo también generó cuestionamientos desde sectores políticos.
El expresidente Jorge “Tuto” Quiroga y el empresario Samuel Doria Medina solicitaron que el Gobierno haga público el contenido completo del acuerdo y consideraron que el financiamiento llegó tarde y que los $us 1.900 millones resultan insuficientes frente a las necesidades económicas del país.
El contenido detallado del convenio todavía no ha sido divulgado públicamente.
El acuerdo representa un cambio significativo en la relación entre Bolivia y el FMI después de más de dos décadas marcadas por el distanciamiento durante los gobiernos de Evo Morales y Luis Arce.
Ahora, uno de los pasos decisivos será la aprobación definitiva del programa para que puedan comenzar los desembolsos y conocerse con mayor precisión las condiciones, metas y compromisos que Bolivia deberá cumplir durante los próximos tres años.
Ahoradigital con información de Correo del Sur, EFE, FMI y Reuters.




