El principal negociador de Irán, Mohammad Bagher Ghalibaf, amenazó este domingo con lanzar respuestas “más rápidas y contundentes” frente a los ataques estadounidenses, después de un intercambio de fuego en el que Teherán atacó buques de guerra estadounidenses y Washington bombardeó petroleros iraníes.
“Los estadounidenses deben haber entendido que la era de las respuestas proporcionadas llegó a su fin”, dijo Ghalibaf en un discurso difundido por medios estatales, y agregó que “cualquier agresión contra los intereses y la seguridad de Irán recibirá una respuesta más rápida, más intensa y más dolorosa”.
Un llamado a gestionar mejor las importaciones
En su discurso, Ghalibaf pidió a las autoridades iraníes administrar de mejor manera las importaciones del país para hacer frente a lo que describió como una campaña estadounidense que “busca paralizar el ciclo de suministro y la gestión energética”.
En la misma línea, el vocero de la Guardia Revolucionaria, Hossein Mohebi, sostuvo este domingo que Irán busca, a través de esta guerra, infligirle un daño económico a Estados Unidos: “Si Estados Unidos quiere causarle a Irán un daño económico de un dólar, se provoca a sí mismo decenas de dólares en daños”, afirmó.
Un fin de semana de ataques cruzados en el estrecho de Ormuz

Los ataques del sábado incluyeron un blanco de la Guardia Revolucionaria contra un dron naval estadounidense, tres petroleros en el estrecho de Ormuz y otros buques de Estados Unidos en distintas zonas, además de reivindicar acciones contra un portaaviones y un destructor estadounidenses.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) había informado que sus fuerzas “inhabilitaron” dos petroleros iraníes frente a la isla de Kharg y “destruyeron por completo” un tercero, que navegaba sin carga, en el mar de Omán. Según el comunicado del CENTCOM, los buques de guerra estadounidenses “evadieron con éxito” los ataques iraníes.
Irán mantiene bloqueado en gran medida el paso por el estrecho de Ormuz desde el estallido de la guerra, el 28 de febrero, mientras Washington sostiene un contrabloqueo sobre los puertos iraníes y anunció el mes pasado una campaña de “asfixia económica” contra Irán, orientada a estrangular una economía ya golpeada.
Este domingo, Irán informó además haber atacado a un dron de superficie naval estadounidense que intentaba ingresar al estrecho de Ormuz, horas después de blanco contra buques en represalia por los ataques estadounidenses contra tres petroleros iraníes. La Guardia Revolucionaria había señalado horas antes que sus fuerzas navales “atacaron a tres petroleros en la ruta no autorizada del estrecho de Ormuz y a tres embarcaciones vinculadas con la asesina de niños que es Estados Unidos, en otras zonas”, y advirtió a los buques que no intenten transitar por rutas no aprobadas por Teherán.
El sábado, el CENTCOM había informado que sus fuerzas atacaron petroleros vinculados a la Guardia Revolucionaria, tras acusar al brazo más poderoso del ejército iraní de disparar sin éxito contra buques de guerra estadounidenses.
Una nueva escalada que preocupa a ambos gobiernos
La cancillería iraní había cuestionado con dureza a Washington por los ataques contra los petroleros, calificándolos de “acciones ilegales y agresivas”. Un corresponsal de la televisión estatal iraní en Jask, en la provincia sureña de Hormozgán, señaló que uno de los petroleros estaba vacío y el otro transportaba crudo, y que las tripulaciones fueron trasladadas a tierra en botes salvavidas. Otro corresponsal, en la isla de Kharg, reportó que el ataque en esa zona no dejó víctimas.
El comando militar central iraní Khatam al Anbiya advirtió que, si Estados Unidos continúa con sus ataques, la represalia de Teherán contra buques de guerra estadounidenses será “más severa que antes, con posibilidad de expansión”.
El comandante del CENTCOM, almirante Brad Cooper, había respondido tras la operación: “Si disparan contra dos de nuestros buques, vamos a imponer un costo económico aún mayor: vamos a destruir tres de los suyos”.
Pese a la escalada, el gobierno del presidente Donald Trump buscó restarle importancia al conflicto, cada vez más impopular en Estados Unidos a medida que se acercan las elecciones legislativas de mitad de mandato: el vicepresidente JD Vance llegó a decir que “no lo llamaría una guerra”, y el propio Trump reiteró el viernes esa idea al calificar el conflicto de “insignificante” para Washington. El jefe de seguridad iraní, Mohsen Rezaei, había advertido esta semana que la República Islámica adoptó una “nueva estrategia” contra Washington que “va a destruir sus cimientos”.
Fuente: Infobae




