Ahoradigital – El canciller de Chile, Francisco Pérez Mackenna, defendió ante el Senado la adhesión de su país al Escudo de las Américas, impulsado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y aseguró que se trata de una declaración política y no de un tratado internacional.
“Los gobiernos declaran su intención, en ningún pasaje se contraen obligaciones jurídicas. El Escudo es una declaración política y no un tratado”, sostuvo el canciller durante una sesión especial del Parlamento chileno.
Pérez Mackenna explicó que la iniciativa busca fortalecer la cooperación entre los países participantes frente al crimen organizado transnacional y el narcotráfico. Entre las acciones previstas están el intercambio de información, coordinación de acciones, acceso a tecnología y capacitación de policías y fiscales.
El canciller también defendió que la cooperación internacional no implica una pérdida de soberanía. Según su argumento, las organizaciones criminales transnacionales afectan la soberanía de los Estados cuando controlan territorios, infiltran instituciones o amenazan a fiscales y policías, por lo que la coordinación entre países sería una herramienta para enfrentar ese fenómeno.
La declaración del Escudo contempla tres pilares: seguridad, cooperación económica y coordinación multilateral. El documento incluye referencias al intercambio de inteligencia, cooperación en materia de inversiones y minerales críticos, infraestructura digital y coordinación de posiciones en organismos internacionales.
También plantea que los países participantes tienen la intención de solicitar una reunión de consulta vinculada al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) para analizar acciones colectivas contra organizaciones calificadas como narcoterroristas.
El ingreso de Chile generó cuestionamientos de sectores de la oposición, que advierten posibles implicaciones para la soberanía del país. La discusión incluso derivó en una interpelación al canciller en el Parlamento chileno.
Pérez Mackenna, sin embargo, insistió en que el Escudo no crea nuevos órganos, no establece obligaciones jurídicas propias de un tratado y no contempla fuerzas militares conjuntas, bases extranjeras ni despliegue de tropas.
La controversia también tiene una dimensión regional, porque Bolivia forma parte de los 15 países que suscribieron la declaración, junto con Estados Unidos, Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y otros países del continente.
Así, mientras Chile busca remarcar el carácter político de la iniciativa, el debate continúa abierto sobre el alcance práctico que tendrá una declaración que incluye cooperación en seguridad, inteligencia, economía y coordinación internacional.
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