Efectivos del grupo de Dirección de Análisis Criminal e Inteligencia (DACI) de la ciudad de Potosí utilizan máscaras que tienen forma de calavera en lugar de pasamontañas. Así se exhibieron el momento en que presentaron, la mañana de ayer, a los presuntos autores del doble feminicidio que se produjo en esa ciudad.
«La indumentaria que pueda utilizar la Policía en cualquier parte del mundo, tiene que ver con la idea de combatir, tratan de generar intimidación ante quienes quieren hacer un trabajo ilícito», expresó el exmayor de policía, David Vargas.
Precisó que el personal del servicio de inteligencia debe resguardar su identidad para desarrollar su trabajo de manera eficiente.
El uso de este tipo de máscaras se usa en varios países de Sudamérica.
Uno de esos países es el de Venezuela. Los agentes de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) utilizan máscaras especiales –para no ser reconocidos por las víctimas– durante los interrogatorios y torturas, así como durante sus actividades de extorsión y secuestro contra los disidentes del régimen chavista y sobre todo cuando actúan en las calles a plena luz del día. Aunque la entonces fiscal Luisa Ortega prohibió la utilización de la máscara de la calavera, Maduro la recuperó, después de que esta huyera del país y se refugiara en Colombia, para desafiar la autoridad de Ortega. La tortura se ha convertido en Venezuela en una política de Estado aplicada de manera sistemática para sembrar el miedo entre la población civil, y entre los militares para evitar levantamientos contra el régimen.

Con información de ANF y abc.es
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