Ana María Paredes fue condenada a 30 años de cárcel sin derecho a indulto, tras confesar el asesinado de su amiga prestamista, Mirian Anagua Quispe quien fue encontrada envuelta en bolsas de yute y al interior de un cesto para ropa.
«Se sometió a un procedimiento abreviado y se le impuso una pena de 30 años sin derecho a indulto a cumplirse en el Centro de Rehabilitación Palmasola», dijo la fiscal asignada al caso.
Por su parte el taxista, Jorge Martín G., fue enviado con detención preventiva por 180 días a Palmasola por el delito de complicidad. Durante su audiencia el hombre negó haber participado del crimen. Se conoce que ambos acusados mantenían una relación sentimental.
La fiscal añadió el móvil del crimen fue una deuda económica de 40 mil bolivianos que tenía la acusada con la víctima, quien le venía insistiendo que le cancelara la deuda. Ana María al verse acorralada citó a la víctima a su domicilio ubicado en el barrio Hilandería haciéndole creer que «sacó un crédito y con eso le pagaría la mitad del dinero».
Sin embargo, en la habitación ambas discuten porque no había tal dinero y Miriam amenaza a Ana María con denunciarla a la Policía. «Cuando (la víctima) dijo eso la imputada se molesta y empuja a la comerciante al suelo y empieza a asfixiarla con dos almohadas durante al menos 30 minutos», reveló.
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