Advertencia: esta historia contiene descripciones de escenas sexuales.
«¿Qué me habría pasado si hubiera desobedecido a mi madre y me hubiera ido a Nueva York?», pregunta Gláucia Fekete.
En 2004, a los 16 años, vivía en una zona rural brasileña y daba sus primeros pasos en el mundo del modelaje.
Afirma que el agente de modelos francés Jean-Luc Brunel visitó la casa de su familia para convencer a su madre de que la dejara participar en un concurso de modelos en Ecuador.
Brunel posteriormente se suicidó en prisión, acusado de violación, agresión sexual y de reclutar chicas para el difunto financiero y delincuente sexual estadounidense Jeffrey Epstein.
Elecciones Subnacionales: Mira aquí la ‘Capacitación de juradas y jurados electorales’
Se viene un momento clave para nuestra democracia 🇧🇴 En el marco de las Elecciones Subnacionales 2026, ya inició la...
Elecciones Subnacionales: Mira aquí la ‘Capacitación de juradas y jurados electorales’
Se viene un momento clave para nuestra democracia 🇧🇴 En el marco de las Elecciones Subnacionales 2026, ya inició la...
Elecciones Subnacionales: Mira aquí la ‘Capacitación de juradas y jurados electorales’
Se viene un momento clave para nuestra democracia 🇧🇴 En el marco de las Elecciones Subnacionales 2026, ya inició la...
En aquel entonces, ellas no sabían quién era Brunel; un famoso cazatalentos brasileño las había presentado.
Una investigación de BBC News Brasil encontró pruebas de que Brunel utilizó agencias de modelos con las que estaba vinculado en aquel momento para buscar activamente mujeres jóvenes y niñas de Sudamérica para Epstein y gestionar visas para que viajaran a Estados Unidos.
Otra mujer brasileña, que afirma haber tenido una relación con Epstein, mostró a la BBC su visa estadounidense.
Ella nombró una de las agencias de Brunel como su patrocinadora, a pesar de que dice que nunca trabajó como modelo para él y que los documentos de viaje se gestionaron únicamente para que pudiera visitar a Epstein.
La madre de Gláucia desconfiaba de Brunel, pero le parecía «muy encantador» y finalmente accedió a que su hija pudiera ir a Ecuador sin ella.
La adolescente viajó con el equipo de Brunel a Guayaquil para el concurso Modelos Nueva Generación. En aquel entonces, los periódicos locales informaron que las participantes tenían entre 15 y 19 años.
Gláucia afirma que el concurso transcurrió sin mayores problemas, aunque empezó a sospechar cuando no le permitieron contactar con su familia.
Otra concursante de Europa Occidental, que entonces tenía 16 años, recuerda lo extraño que le pareció el comportamiento de Brunel. Pidió no ser identificada, así que nos referimos a ella como Laura.
«Era extraño cómo se comportaba; siempre andaba con las jóvenes brasileñas… Se comportaba como un payaso y solo andaba con chicas muy jóvenes», dice.
Laura cree que, si bien el concurso era «legítimo» y estaba bien organizado, «él sabía exactamente qué chicas eran vulnerables».
«Parecía controlar sus finanzas», dice. «Las chicas de Brasil y países de Europa del Este parecían ser el objetivo principal».
Gláucia cuenta que hacia el final del viaje, Brunel le ofreció llevarla a Nueva York «para participar en espectáculos» con todos los gastos pagados. En ese momento tuvieron que contactar a su madre, Barbara, para obtener permiso.
La respuesta de Barbara fue: «No. De ninguna manera».
«Solo buscaban niñas, menores de edad», dice Barbara. «Desafortunadamente, encontraron a mi hija».
Le prohibió a Gláucia seguir participando en el modelaje y cortó vínculos con la red de Brunel.
«Realmente me salvé por poco», dice Gláucia.
En archivos publicados por el gobierno estadounidense, BBC News Brasil encontró registros que muestran que Epstein estuvo en Guayaquil los días 24 y 25 de agosto de 2004, coincidiendo con la final del concurso de modelos.
También vimos documentos que indican que al menos una modelo menor de 16 años que asistió al evento voló en el avión de Epstein al menos dos veces ese mismo año.
Gláucia dice que, mirando en retrospectiva, «sin saberlo, estaba en medio de esa tormenta».
«Mi madre me salvó».
‘Él me eligió’
Otra brasileña, a quien llamaremos Ana para proteger su identidad, afirma que Brunel y su negocio de modelos fueron fundamentales para facilitar su relación con Epstein.
Ana fue reclutada inicialmente por una brasileña a principios de la década de 2000 en São Paulo.
El relato de Ana, corroborado por documentos revisados por la BBC y cotejado con los registros del Departamento de Justicia de Estados Unidos, muestra cómo Brunel ayudó a gestionar visas estadounidenses para brasileños.
Ana dice que abandonó su ciudad natal en el sur de Brasil después de que una mujer residente allí le prometiera oportunidades de modelaje en São Paulo.
Asegura que al llegar la mujer le quitó sus documentos y le dijo que debía dinero por el viaje y las fotos. Ana afirma que pronto se dio cuenta de que no había trabajo de modelo.
«Era una madame. Sin darme cuenta, me estaba prostituyendo».
Uno de los clientes era Jeffrey Epstein, dice Ana.
Describe cómo, unas semanas después de cumplir 18 años, la mujer la llevó a la casa de un prominente empresario de São Paulo. Allí, agrega, lo escuchó describir a Epstein como «el rey del mundo» y decir: «Le gustan las chicas más jóvenes».
Unos días después, ella y otras dos mujeres fueron enviadas a un hotel de lujo en São Paulo, donde Epstein debía elegir a una de ellas. «Me eligió a mí», dice.
Ana cuenta que fue a una habitación con Epstein, donde él le pidió que se desnudara. «Lo que le gustaba era observarme mientras se tocaba. Era repugnante, pero de todos los males, el menor», afirma.
Los archivos del Departamento de Justicia de Estados Unidos, incluyendo correos electrónicos y registros de vuelo, sitúan a Epstein en Brasil en ese momento.
Ana señala que la invitó a una fiesta en la ciudad unos días después, donde conoció a Brunel, y que el agente de modelos pronto jugó un papel decisivo en la gestión de su visa estadounidense.
Añade que durante la fiesta Epstein le dijo que iría a París al día siguiente y que ya había arreglado su viaje con él.
La ruta del visado
Al describir el viaje a Francia, dice: «Él [Epstein] me daba US$300 dólares. Yo salía a dar un paseo y le daba el cambio, pero me decía que me quedara con el dinero. Me hacía una prueba dejando dinero en mi habitación, y luego yo se lo devolvía y él me decía que podía quedármelo».
Afirma que Epstein le contó entonces que había gestionado que Brunel la contratara en su agencia de modelos en Nueva York, y que la madame le había entregado sus documentos.
Ana mostró a la BBC su pasaporte, que contenía un visado de negocios estadounidense con una anotación que nombraba la agencia que Brunel había establecido en Estados Unidos, Karin Models of America.
Ana afirma que nunca trabajó para Karin Models of America, pero le dijeron que la documentación le permitiría viajar a Estados Unidos, y que el único motivo del visado era visitar a Epstein.
BBC










