Ahoradigital – El presidente francés, Emmanuel Macron, prometió actuar con firmeza contra los responsables de los disturbios y saqueos registrados durante las protestas contra el encarecimiento de la vida, en una jornada de violencia que dejó cientos de comercios afectados, vehículos incendiados y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.
“Nada lo justifica, nada lo explica, nada lo excusa”, afirmó Macron, quien aseguró que los responsables deberán responder por sus actos y anunció que el Gobierno brindará ayuda rápida a los comerciantes perjudicados.
Las autoridades describieron los hechos como una situación de violencia sin precedentes. Según los reportes difundidos, los disturbios dejaron cerca de 2.400 detenidos y alrededor de 1.000 policías heridos. Además, al menos 1.500 comercios resultaron dañados en todo el país, de acuerdo con la Federación de Comercio y Distribución.
Entre los hechos más graves se encuentra el incendio del ayuntamiento de Limoges y los daños ocasionados al edificio municipal de Marsella. También se reportaron saqueos, automóviles quemados y enfrentamientos en distintas ciudades.
Nuevos enfrentamientos y presión política
La violencia continuó el domingo con nuevas concentraciones y saqueos en París. En la plaza de la República, cientos de personas participaron en una concentración no autorizada y la Policía intervino con gases lacrimógenos y granadas aturdidoras. También se registraron incidentes en Lyon.
Macron atribuyó parte de los actos violentos a grupos de extrema izquierda y delincuentes, aunque pidió diferenciar a quienes protagonizaron los saqueos de los ciudadanos que participaron pacíficamente en las movilizaciones para expresar su descontento por el costo de la vida.
La crisis aumentó la presión sobre el Gobierno a seis meses de las elecciones presidenciales de 2027. La dirigente ultraderechista Marine Le Pen cuestionó la capacidad de respuesta de las autoridades, mientras que el líder de izquierda radical Jean-Luc Mélenchon reclamó atender las demandas sociales y evitar una escalada de violencia.
Ante los cuestionamientos por la actuación policial, la presidenta de la Asamblea Nacional, Yaël Braun-Pivet, anunció una comisión parlamentaria para investigar tanto los disturbios como la respuesta de las fuerzas de seguridad.
Un malestar que va más allá de la violencia
Las protestas reflejan el descontento por el encarecimiento de la vida y las dificultades económicas que enfrentan distintos sectores de la población francesa. El Gobierno deberá responder a esas demandas y, al mismo tiempo, recuperar el control de las calles y garantizar la seguridad.
Macron también encargó al ministro del Interior, Laurent Nuñez, revisar las fallas de previsión e inteligencia que pudieron contribuir a la magnitud de los disturbios.
El desafío para las autoridades será contener nuevos episodios de violencia sin confundir las reivindicaciones sociales legítimas con los actos de vandalismo y saqueo.
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