El exministro de Gobierno Carlos Romero advirtió que Bolivia atraviesa una expansión del narcotráfico que, según su análisis, convirtió al país en un punto de procesamiento de pasta base proveniente de Perú y Colombia, además de un corredor para otros negocios ilícitos.
En una entrevista con Urgente.bo, Romero señaló que las cifras regionales de producción de cocaína no guardarían relación con la cantidad de materia prima disponible en Bolivia. A partir de ese contraste, planteó que parte de la pasta base llega desde países vecinos para su procesamiento y posterior cristalización en territorio boliviano.
“Bolivia está recibiendo pasta base de Perú y de Colombia, donde además se han expandido sus núcleos productores de coca y cocaína”, afirmó.
El exministro identificó zonas fronterizas como Bolpebra y Guayaramerín entre los lugares donde, según su hipótesis, se produciría la cristalización de cocaína. Desde esos puntos, la droga tendría como destino mercados de Brasil y Paraguay.
Romero también alertó sobre la presencia de otras actividades ilícitas relacionadas con el tráfico de mercurio, oro, marihuana líquida y drogas sintéticas. Afirmó que estos negocios se conectan con rutas de contrabando y con redes dedicadas a la explotación ilegal de recursos naturales.
“Ingresa a Bolivia el oro ilegal para blanquearlo y enviarlo desde Bolivia a otros países, como si fuera exportación boliviana”, señaló.
A criterio del exministro, esta combinación de actividades representa una transformación del fenómeno del narcotráfico en el país. Mencionó a la Amazonía, la Chiquitanía y el Chaco como zonas donde, según su denuncia, las organizaciones dedicadas a estas actividades habrían consolidado presencia territorial.
“Estamos en una situación terrorífica”, afirmó Romero.
El exministro también relacionó este escenario con la preocupación expresada por Estados Unidos respecto a Bolivia y con las restricciones de ingreso que ese país aplicó a autoridades y exautoridades bolivianas.
Romero consideró que el problema ya no se limita a la producción, distribución y comercialización de cocaína, sino que abarca nuevas sustancias y actividades económicas ilegales.
“Estamos en el peor momento de nuestra historia”, afirmó.
La Razón






