El expresidente y líder de la alianza Libre, Jorge Tuto Quiroga, realizó un extenso discurso en el que llamó a las nuevas autoridades a aprovechar lo que calificó como una “ventana de oportunidad histórica” para transformar el país, en el marco de un proceso de reconstrucción institucional y económica.
“Esta es una ocasión en la que se abre una oportunidad para cambiar dramática y totalmente el rumbo de un país destruido y pulverizado”, afirmó.
El exmandatario sostuvo que la actual gestión enfrenta el desafío de revertir dos décadas de deterioro institucional y económico, y advirtió que los resultados no serán inmediatos. En ese sentido, pidió a las autoridades no perder tiempo en los primeros meses de gestión.
“Los primeros meses valen más que el (mes) número 60. No pacten por pegas, respondan a la gente”, señaló.
En su diagnóstico, Quiroga afirmó que Bolivia enfrenta una crisis estructural en sectores clave como hidrocarburos, reservas internacionales, instituciones públicas y seguridad. Comparó la situación del Estado con un “paciente crítico” que requiere intervenciones profundas y simultáneas.
Entre sus propuestas, planteó una reforma parcial de la Constitución, descartando una asamblea constituyente, y la implementación de ajustes urgentes en materia fiscal, institucional y económica.
También propuso una agenda legislativa amplia que incluya leyes de hidrocarburos, minería, energía, inversiones, agropecuaria, zonas francas, comercio exterior e incorporación de tecnologías digitales e inteligencia artificial.
Además, sugirió aprovechar acuerdos internacionales de libre comercio como herramienta para mejorar la seguridad jurídica y atraer inversión extranjera, incluso antes de una eventual reforma constitucional.
En materia económica, planteó la necesidad de frenar el déficit fiscal, reducir el tamaño del Estado y avanzar hacia un programa de estabilización con apoyo internacional para la balanza de pagos.
“El paciente está en estado crítico, hay que salvar Bolivia entre todos”, afirmó.
Quiroga también cuestionó el modelo estatal de las últimas dos décadas, al que atribuyó la caída en la producción de gas, el debilitamiento institucional y el incremento del narcotráfico, según su análisis.
Asimismo, llamó a fortalecer la propiedad privada productiva y a priorizar la generación de divisas a través del sector agropecuario como medida de recuperación rápida de la economía.
En el plano político, el exmandatario instó a las nuevas autoridades a actuar con apertura, dejando de lado la polarización y priorizando la construcción de consensos para impulsar reformas estructurales.
Cerró su intervención con un llamado a la unidad y a la responsabilidad histórica de los actuales líderes, a quienes pidió asumir el momento como una “segunda oportunidad” para el país.
El Deber








