En su discurso tras su posesión, el nuevo ministro de Trabajo, Williams Bascopé, calificó su designación como un “desafío grande” y un “reto muy difícil” dada la coyuntura que atraviesa el país. La autoridad, que destacó sus raíces en el occidente boliviano, centró su mensaje en la necesidad de superar la crisis mediante el entendimiento y el cese de la violencia.
Bascopé inició su intervención agradeciendo a Dios, a su familia y al presidente Rodrigo Paz por la confianza depositada en su persona. Con un fuerte énfasis en sus orígenes, el nuevo ministro reafirmó su compromiso con el país, haciendo un llamado a la unidad desde la Amazonía hasta el altiplano.
«Este país merece trabajar. Este país merece entenderse en sus diversidades y tenemos que adelante salir a partir del diálogo y no la confrontación», sentenció la autoridad, quien se definió a sí mismo como un hombre que actuará con «la firmeza de un boliviano, un paceño y un aimara».
Reconociendo la gravedad de los conflictos actuales, el ministro Bascopé pidió “sabiduría y justicia” para encaminar su gestión en la cartera de Estado que asume. A pesar de describir la coyuntura actual como un período de “momentos difíciles”, expresó su convicción de que Bolivia podrá superarlos debido a la grandeza de su gente.
Con su llegada al gabinete, Bascopé se posiciona como una figura que apoyará al Ejecutivo en el acercamiento con los sectores sociales. Su primera tarea será operar la visión del Estado en el ámbito laboral y contribuir a la pacificación del país a través de los mecanismos de concertación.
Correo del Sur








