Casi como un alquimista, Álvaro García Linera, vicepresidente del Estado, aseguró que el Gobierno conoce el algoritmo del crecimiento económico y la movilidad social. Los discursos de García Linera los 22 de enero, solían ser una especie de prólogo o marco teórico que indicaba el rumbo que seguiría el Gobierno antes de la contundencia de los datos que expondría Evo Morales, pero ayer quedó claro que el vicepresidente sigue obsesionado por entender a la nueva clase media emergente, ese conglomerado aún difuso de tres millones de personas que, según dijo el año pasado, definirán la próxima elección.
Es así que el discurso del vicepresidente se convirtió en una especie de exposición de una investigación sociológica que trató de establecer el parentesco entre la nueva clase media y el proceso de cambio.
Para ello mezcló la descripción sociológica del conglomerado con los logros del Gobierno. Habló cómo se había reducido la pobreza del 67% al 34%. Luego de explicar que hoy el 63% de los bolivianos pertenecen al estrato económico de ingresos medios y que eso significa que cada familia tiene lo suficiente para alimentarse, vestir, estudiar y en algunos casos acceder a una vivienda propia, García Linera aseguró que siempre Bolivia había tenido más pobres y que en el mundo era conocido como un país de pobres.
El compañero de fórmula de Evo Morales explicó que las familias de ingresos medios del campo se dedican a la agricultura, comercio y transporte y aún militan en un sindicato. En el ámbito urbano, el 70% tiene ingresos medios y son comerciantes (30%), pequeños empresarios de manufacturas (13%), constructores (11%), dedicados al rubro de servicios (12%) y trabajadores estatales (15%).
Es como si esa ‘potencia plebeya’ de la que hablaba en los primeros años de Gobierno se hubiera materializado y ahora corriera el riesgo de volverse en contra de sus creadores. El vicepresidente describió que los emergentes son más que los tradicionales, que no necesitan de apellidos ilustres ni de una red de influencias para acceder al empleo y que pueden competir en formación e ingresos con los tradicionales.
También son capaces de lograr mayores influencias a través de la política o los sindicatos. Es decir, esta clase media emergente viene del útero de personas que votaron por Evo Morales en sus primeras elecciones.
El vicepresidente aseguró que a diferencia de otros países, esta clase emergente sigue creciendo en Bolivia, admitió que ha cambiado su forma militancia de tangible a virtual y se planteó desafíos para alentarla: Si en los últimos 12 años el número de universitarios se duplicó, hay que volver a duplicarlo hasta 2025. Quizá el desafío más grande que se planteó es que la clase media crezca hasta los 11 millones en el bicentenario. Eso significa un enorme estirón de más del 60% con relación a la actualidad.
Fuente: eldeber.com.bo











