Tras la difusión de los resultados finales de las elecciones subnacionales, el expresidente Evo Morales sostuvo que el gobierno de Rodrigo Paz Pereira recibió un “voto castigo” por el deterioro económico y la persistente crisis de combustibles, factores que —según afirmó— lo dejaron “socialmente arrinconado” y con la “soga al cuello” frente al incremento de conflictos y demandas incumplidas.
El exmandatario consideró que, para recuperar el respaldo político, el actual Ejecutivo debe dejar de atribuir la crisis al Movimiento al Socialismo. En ese marco, recordó que durante su gestión Bolivia registró un crecimiento sostenido y señaló que ese ciclo se interrumpió tras la crisis política de 2019.
«El gobierno ha perdido autoridad ante el pueblo. Todo el mundo lo cuestiona y cada semana aparecen nuevos conflictos sociales. No puede echar la culpa al evismo oa Evo Pueblo por todas las movilizaciones, marchas y bloqueos que existen en este momento», manifestó.
Respecto al abastecimiento de combustibles, Morales afirmó que la administración actual “fracasó” al no cumplir con su promesa de normalizar la provisión de diésel. Indicó que, pese al anuncio del ingreso de cientos de cisternas, transportistas denunciaron irregularidades en la distribución.
«Ha comenzado mintiendo y la situación empeoró. Levantaron la subvención y hay hasta triple fila. Y en plena época de zafra no hay diésel. Eso demuestra que el gobierno está políticamente derrotado», sostuvo, al tiempo de remarcar que regiones como Tarija también expresaron su descontento en las urnas.
Morales aseguró que la falta de soluciones a la crisis energética incrementa la tensión social y advirtió que el escenario de protestas continuará mientras persistan las filas y el desabastecimiento. “Si hubiera combustible suficiente y de buena calidad, gran parte del conflicto social bajaría”, afirmó.
Correo del Sur








