El ministro de Trabajo, Williams Bascopé, advirtió que sectores vinculados al “evismo radical” estarían buscando generar convulsión social y desafiar el orden constitucional, en medio del malestar provocado por las medidas económicas adoptadas por el Gobierno de Rodrigo Paz.
Las declaraciones surgieron luego de que Vicente Choque, dirigente evista del Trópico de Cochabamba, ratificara que desde este 26 de agosto se retomarán las movilizaciones a nivel nacional contra las medidas económicas del Ejecutivo, particularmente contra el Decreto Supremo 5676, que establece un ajuste en el precio del diésel para grandes consumidores.
Bascopé sostuvo que el Gobierno comprende el malestar de algunos sectores, pero cuestionó que grupos vinculados al evismo radical pretendan aprovechar la situación para generar mayor conflictividad.
La autoridad afirmó que estas acciones buscan “calentar una suerte de fantasma” de lo que pueda ocurrir en octubre, en alusión a un eventual escenario de mayor tensión política y social.
Por su parte, Choque aseguró que las movilizaciones se realizarán pese al estado de excepción vigente, argumentando que “el hambre no se puede aguantar”. Además, anunció una reunión departamental para este viernes en Cochabamba, desde donde se definirían nuevas acciones de protesta.
El dirigente también afirmó que organizaciones del Trópico reforzaron la protección de Evo Morales ante una supuesta intención del Gobierno de ejecutar un operativo contra el exmandatario. Morales, en los últimos días, denunció un supuesto despliegue militar hacia el Trópico, mientras el Gobierno negó que exista un plan para atentar contra su vida.
Bascopé, entretanto, defendió las medidas adoptadas por la administración de Paz y señaló que el Ejecutivo busca ordenar la situación económica heredada de la anterior gestión. También justificó el ajuste al diésel para grandes consumidores como una medida destinada a combatir el contrabando de combustible y reducir el riesgo de desabastecimiento.
El anuncio de nuevas movilizaciones coloca nuevamente al Gobierno y al sector evista frente a un escenario de tensión, con el 26 de agosto como una fecha clave para medir el alcance de las protestas.
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