El extenso periodo electoral concluyó este martes con la entrega de credenciales a las autoridades subnacionales electas entre marzo y abril, ahora se abre una nueva fase para la sala plena del Tribunal Supremo Electoral (TSE) que ya fijó prioridades, la modificación de tres leyes electorales y un nuevo empadronamiento de la ciudadanía.
“Nosotros vamos a proponer modificaciones a la ley de Organizaciones Políticas, a la ley 018 del Órgano Electoral y a la ley 026 (ley de Régimen Electoral) esto va a llevar un tiempo de socialización, creemos que en 90 días ya podríamos tener esta socialización y presentar el proyecto de ley”, dijo el presidente del TSE, Gustavo Ávila a los periodistas.
Las dos primeras leyes, 026 y 018, son leyes de desarrollo constitucional, es decir pertenecen al grupo de normas que dieron vida a la nueva Constitución Política del Estado (CPE), porque antes de la Ley del Órgano Electoral estaba vigente el Código Electoral, que reunía a las dos leyes y estas fueron separadas. La ley 018 fue promulgada el 16 de junio de 2010 y regula todas las actividades del Órgano Electoral Plurinacional (OEP), es decir, el TSE y los nueve tribunales electorales departamentales.
En cambio, la Ley 026 de Régimen Electoral fue promulgada el 26 de junio de 2010 y regula todo tipo de proceso electoral, distribuye escaños en las asambleas y concejos, manda a elaborar los calendarios.
Ambas normas sufrieron modificaciones parciales sobre el número de parlamentarios, principalmente por los resultados de los censos que se realizaron. En septiembre de 2018 el gobierno del entonces presidente, Evo Morales, promulgó la tercera ley electoral, la Ley de Organizaciones Políticas, que regula el funcionamiento de todo tipo de frente político, de tal modo que es la más reciente, pero el TSE cree que debe ser modificado.
Y en el caso del Padrón Electoral el presidente del TSE dijo que será la tarea inmediata. El actual registro electoral del país fue elaborado en 2009 y ya tiene 17 años de antigüedad. Hasta el momento no se realizó ningún empadronamiento similar al que se registró ese año.
El Deber









