Los testigos o también llamados “falsos juramenteros” están predispuestos a recibir sumas elevadas de dinero a cambio de fingir en un estrado judicial para facilitar la libertad de quienes pretender salir de la cárcel, tras haber cometido algún delito. Casos que nuevamente salen a la luz tras denuncias de víctimas de retardación de justicia.
Tras llevarse a cabo alguna audiencia de cesación a la detención, solicitada por algún privado de libertad, el juez recurrente al caso solicita “testigos” para solventar la salida del imputado.
En ese momento, aparecen en puertas de juzgados los falsos testigos o juramenteros, quienes están prestos a buscar a los litigantes o familiares de los imputados para ofrecerles sus servicios como testificadores. En algunos casos, los propios funcionarios del sistema judicial hacen el contacto con los falsos testigos.
Los cobros van desde 500 dólares americanos en adelante, de acuerdo al caso en el cual se solicite su presencia jurídica, según el testimonio de una persona que habló con Unitel.
En las distintas audiencias de cesación a la detención, el juez pide que se garanticen los llamados riesgos procesales, los cuales consisten en presentar: domicilio, estabilidad familiar, trabajo y testigos.
En un reciente caso, un juez fue enviado a la cárcel por otorgar libertad a un antisocial quien está sentenciado a 30 años de cárcel por el delito de violación y asesinato.
Unitel











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