Entre enero y mayo de 2026 se registraron ocho asesinatos y dos secuestros violentos en el eje Ivirgarzama, Bulo Bulo y Entre Ríos, en el departamento de Cochabamba, un corredor estratégico usado por organizaciones ligadas al narcotráfico.
Las autoridades y exfuncionarios judiciales coinciden en que Entre Ríos emerge como el principal epicentro de la reorganización criminal en el Trópico cochabambino.
Marco Gálvez, exfiscal antidrogas, afirmó que la violencia se desplazó a este municipio por la ausencia de control estatal. “Se ha trasladado a Entre Ríos la zona roja porque no hay control”, señaló.
Gálvez explicó que estos municipios son usados como corredores de tránsito y logística no solo para el movimiento de sustancias controladas, sino también para el traslado de insumos, combustible y otros elementos vinculados a actividades ilícitas.
Para Percy Cámara, representante de los Magistrados, el aumento de la violencia está directamente vinculado a la falta de presencia estatal. “Entre Ríos no es un municipio aislado”, sostuvo, y advirtió que la situación compromete la vida de los habitantes.
Según Cámara, en la zona operan estructuras vinculadas al cartel de Marset y al cartel de El Colla. Las investigaciones muestran que existen estructuras criminales activas en el territorio.
Fuente: Unitel








