En 2019, Bolivia experimentó el peor año en cuanto a incendios forestales se refiere. Entonces, el panorama desolador arrojó la pérdida de 5.2 millones de hectáreas totalmente arrasadas por el fuego. Ahora, los indicadores son pésimos. Calculan que ya habría más de 5 millones de hectáreas quemadas y que los daños, desafortunadamente, se encaminan a superar los registros de hace cinco años.
Las noticias son devastadoras. Desde la Fundación Tierra y también desde el Comité de Operaciones de Emergencia Departamental (COED) de Santa Cruz dieron cuenta de dicho reporte.
“Hasta finales de agosto estábamos hablando de 4 millones de hectáreas. Y si comparamos con todos los departamentos de Bolivia, es casi toda la superficie del departamento de Tarija. Ya han pasado como 26 días en el mes de septiembre y esa superficie se está incrementando y probablemente hemos superado el récord histórico de 2019”, apuntó ayer Efraín Tinta, investigador geógrafo de Fundación Tierra, en nota con Urgente.bo.
En ello coincide el coordinador del COED de Santa Cruz, Jhonny Rojas, quien confirmó que las llamas acabaron con 5 millones de hectáreas en el territorio boliviano y que la actual tragedia ambiental sería la mayor de la historia.
“Un dato preliminar, por el Sistema de Alerta Temprana de la Gobernación, hemos superado los 5 millones de hectáreas devastadas. Hemos superado el dato histórico de Santa Cruz y Bolivia. Es el desastre más grande que tienen Santa Cruz y Bolivia”, enfatizó, en entrevista con Unitel.
PIDEN DECLARAR DESASTRE
Debido al grado de la problemática, tanto el gobernador en ejercicio de Santa Cruz, Mario Aguilera, como el defensor del Pueblo, Pedro Callisaya, le pidieron al presidente Luis Arce que declare pronto la situación de desastre nacional. Ya no basta con la emergencia nacional.
Aguilera dijo: “Insistimos en que se debe declarar. Es sencillo y debemos hacerlo práctico. Para que lo entendamos, señores, ¿cuánto vamos a esperar la situación? Es un paso. Santa Cruz ya se declaró hace tiempo en desastre”. Callisaya, por su lado, apeló a la veta de sensibilidad para convencer sobre la importancia de la declaratoria. “Nuestra casa se sigue quemando y está a punto de quedar en cenizas (…). Exhortamos al Presidente del Estado Plurinacional a que pueda declarar desastre nacional en el marco de la Ley 602 de gestión de riesgo. No podemos permitir que nuestra casa llegue a estar en un estado de cenizas porque el avance del fuego está depredando, está destruyendo totalmente la biodiversidad en nuestro país”.
Mientras tanto, desde el Gobierno dirigieron ayer el segundo bombardeo de nubes para generar lluvias en las zonas más afectadas, que se concentra en el oriente. El viceministro de Defensa Civil, Juan Carlos Calvimontes, atribuyó la caída de precipitaciones a dicho operativo.
“Hasta la 16:00 se tuvo precipitaciones en los valles. En Vallegrande fue de 0.2 milímetros por metro cuadrado; en Pucará 3.2; en el Chaco y en Cuevo, de 0.4; en la Chiquitanía y Carmen Rivero Torres, de 2.4; en Cañada Larga, de 7.6; San Matías, de 23.4, y en Concepción, de 5.2. Nos informan que hay precipitaciones en Monte Verde, donde está concentrada la mayor parte de los incendios”, expuso, según ABI. Se ejecutaron 84 disparos a 30 nubes con 337 cartuchos de yoduro de plata.
Ante la emergencia, los comunarios de Monte Verde son evacuados de forma progresiva. Al menos 58 personas fueron evacuadas hacia el municipio de Concepción, aunque aceptar dicha decisión no fue fácil.
Fuente: Opinión









