Las investigaciones sobre el asesinato de Juan Claure S., de 69 años, y su esposa Rufina Justina Ayala C., de 68, continúan avanzando. Eliana Colque, abogada de la familia Claure, informó ayer que la pericia genética realizada tras el procesamiento en la hacienda identificó tres “perfiles genéticos”: los de las víctimas y el de un tercero, Nelo Fernando A.M., quien se desempeñaba como jefe de Ventas en la empresa papelera de las víctimas. Para Colque y sus clientes, él sería tanto el autor material como intelectual del crimen. Esta persona falleció el 1 de julio, tres días después del doble asesinato, en un hecho de tránsito, en el que cámaras de vigilancia lo muestran cruzando abruptamente por la avenida Albina Patiño, cuando se acercaba un camión.
Para la familia Claure, Nelo Fernando A., quien trabajó durante aproximadamente 14 años en la empresa de los esposos, se “entregó” al camión y es considerado el responsable de los crímenes. La abogada indicó que el posible móvil estaría relacionado con su intención de “ocultar un desfalco” en el negocio familiar, por un monto superior a tres millones de bolivianos.
Según la jurista, las conclusiones del informe de la pericia genética revelan al menos 20 evidencias que identifican el “perfil genético” de Nelo Fernando A. en la hacienda. Por ejemplo, en cortinas, prendas de vestir y diversos objetos.
Colque precisó que la pericia se llevó a cabo con más de 111 muestras halladas en la escena del crimen, en la habitación matrimonial y en otros espacios de la hacienda. Indicó que se encontraron en el lugar sangre y cabellos de Nelo Fernando A. Además, en las manos de Juan Claure se hallaron cabellos que corresponden al mencionado, lo que hace presumir que el empresario intentó defenderse cuando estaba siendo atacado con un cuchillo.
«No se trata de evidencias aisladas, sino de evidencias múltiples que establecen la verdad de los hechos y no dejan lugar a ninguna duda», afirmó.
El 29 de junio, alrededor de las 00:30, Juan Claure y su esposa, Rufina Justina Ayala, fueron asesinados en su habitación dentro de su hacienda, ubicada en la zona de Vinto Chico, Sipe Sipe, en el Valle Bajo de Cochabamba. Eran padres de cuatro hijos: Juan Carlos, Carminia, Nancy y Richard. Tras el crimen, el hermano menor, Richard, recibió una llamada de Nelo Fernando A., quien aseguró que detrás del asesinato de sus padres estaban su hermano mayor y su amigo Jorge M.G.R. Nelo Fernando A. culpó a Jorge de haber contratado a un sicario para ejecutar el plan, motivado, según el audio de la llamada, por presuntos desvíos de recursos y sobreprecios en la empresa familiar, los cuales estaban a punto de ser descubiertos debido a la auditoría en curso.
Nelo Fernando A. había prometido volver a comunicarse para entregar las pruebas que guardaba “bajo llave”, pero falleció. Cuando ocurrió el accidente de tránsito, Juan, el hijo de los esposos Claure, ya se encontraba detenido en las celdas policiales de Sipe Sipe. Debido a su arresto, no pudo acompañar a sus padres en el velorio ni en su entierro, y fue en esas circunstancias que se enteró de la muerte del trabajador.
La situación del hijo mayor se complicó con los testimonios de algunos testigos, entre ellos un auditor que lo describió con mal carácter y el cuidador de la hacienda, quien actualmente se encuentra bajo detención preventiva.
El 3 de julio, tanto el hijo mayor como su amigo fueron enviados a prisión preventiva, el primero por presunto parricidio y el segundo por encubrimiento. Sin embargo, al cabo de un mes lograron la detención domiciliaria, y hace unas dos semanas, el derecho a trabajar.
Para Colque, la imputación contra el hijo y su amigo fue “precipitada”. Aseguran que, con los resultados de la pericia genética, ya no hay dudas sobre la identidad del autor del doble asesinato. “Esta pericia genética confirma lo que la defensa de Juan Carlos Claure y Jorge G. sostuvo desde el primer momento cuando se conoció del fallecimiento de Nelo Fernando A., quien se suicidó lanzándose frente a un camión. Nunca tuvimos duda, siempre sostuvimos que él era el autor intelectual y material del crimen, pero se tenían que esperar las pruebas técnicas y científicas que se obtuvieron de manera legal dentro de la investigación. Las pruebas hablan por sí solas, no lo dice la defensa, lo dicen las pericias genéticas”.
Añadió que aún se esperan los resultados de otras pericias, como la informática y la criminalística.
Los esposos fallecidos eran destacados empresarios en Cochabamba. Hace unos 18 años, fundaron una empresa dedicada a la producción y comercialización de papel higiénico. Además, eran los principales accionistas de Industrias Agrícolas de Bermejo (IABSA) en Tarija.
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