Javier Soria Galvarro Villegas, el padre del joven que lo denunció por usar el finiquito de su madre que tiene una enfermedad neurodegenerativa, contó “su verdad” y aseguró que él sólo administró 85.000 bolivianos y que lo gasto en su propio hogar. Además indicó que para ello, ambos firmaron ante un notario con dos testigos.
Relató que su esposa recibió su finiquito en septiembre de 2019. “Yo la acompañé, porque ella todavía caminaba”, dijo Soria Galvarro. Un año después, es decir en septiembre de 2020, “comencé a administrar el dinero de mi esposa, para ese entonces el dinero sólo era de 85.000 bolivianos”, afirmó.
Aseguró que ese año, ambos compraron equipos para su hogar pero además un carro.
Llegó la pandemia del coronavirus y a él le sacaron de su fuente laboral, razón por la que para los gastos de la casa se comenzaron a usar los recursos de su esposa, ya que él no estaba generando recursos. “Los gastos eran elevados porque debía pagar a las tres enfermeras que estaban a cargo de mi esposa”, dijo y negó que no fueron 210 mil bolivianos que él gastó, tal como lo denunció su hijo, José Ricardo Soria Galvarro Guerra.
Página Siete publicó ayer la denuncia de José Soria Galvarro, quien denunció a su padre por gastar el finiquito de su madre y que para ello, él hizo firmar un documento “con su huella digital”, porque ella no podía firmar.
Su papá indicó que él “no la sonsacó” y que ambos decidieron hacer la carta poder ante un notario y con dos testigos. “Ella no fue obligada, Cada uno presentó un testigo y además lo firmamos ante un notario”.

El aseguró que nunca hizo faltar nada a sus hijos y que por eso los tres “tenían todo en casa”. Sin embargo, lamenta que desde hace siete meses no puede ver a sus dos hijos menores de 13 y 10 años, ya que existe una orden de alejamiento.
Su hermana, Carla Patricia Soria Galvarro, contó que es más, su sobrino y la familia de su esposa echaron a su hermano sin una prenda de vestir. “Lo golpearon”.
Ambos aseguraron que luego presentaron una denuncia ante la Fiscalía por violencia psicológica, física, económica y patrimonial. “Los dos primeros se desestimaron y sólo persiste la económica, por estos 85.000 bolivianos. Yo estoy presentando las facturas de todos los gastos que hice y es casi el total de ese dinero”, relató el padre.
Denunció que su hijo le dijo que levantaría la denuncia si él le cedía su parte de su propiedad. “No puedo hacer eso”, añadió.
Además, él papá aseguró que su hijo vive cómodamente en su hogar con los 13.600 bolivianos que tiene su esposa de renta y que le pagan mensualmente. “Él no tiene un trabajo y vive con el dinero de su mamá”, dijo su tía.











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