A título personal y desde su experiencia como paciente, Edmy Zeballos, presidenta de la Confederación Boliviana de Pacientes con Cáncer y representante de los pacientes oncológicos de Chuquisaca, se manifestó abiertamente a favor de la aprobación de una ley de muerte digna en Bolivia.
“Esta vez quiero hablar como paciente oncológico (…) He visto el sufrimiento desgarrador de nuestras guerreras y guerreros», afirmó Zeballos, explicando que su postura surge de presenciar de cerca el impacto físico y emocional que causa la fase terminal de la enfermedad en las familias.
El dirigente precisó que las personas con cáncer aman la vida y son las primeras en someterse a tratamientos agresivos, como quimioterapia y cirugías, por una oportunidad de sobrevivir. Sin embargo, marcó una distinción entre luchar por la salud y extender el sufrimiento cuando la medicina ya no ofrece alternativas.
“Una cosa es luchar por la vida; otra muy distinta es prolongar una agonía humana cuando la ciencia ya dijo que no hay vuelta atrás”, sostuvo Zeballos, advirtiendo que mantener a una persona en ese estado no significa cuidarla, sino condenarla a una larga agonía.
El representante remarcó que la iniciativa no pretende imponerse a nadie y que se respeta plenamente a quienes, por fe o convicción, deciden esperar un desenlace natural. No obstante, instó al Estado a escuchar a los pacientes que piden descansar frente a un dolor inmanejable, evitando que recurran al suicidio por desesperación o permanezcan en agonías prolongadas.
“Esta ley no es quitar la vida, es evitar que el dolor la destruya mucho antes de que se apague”, concluyó Zeballos, reivindicando el derecho de cada persona a elegir cómo, cuándo y dónde partir con dignidad cuando la medicina agotó todos los caminos posibles.
Correo del Sur





