La fiesta patronal y el poderío han marcado la arquitectura urbana que se erige a través de los prominentes “cholets” en la ciudad de El Alto. En las majestuosas edificaciones arquitectónicas se invierten millonarios montos de hasta 2 millones de dólares.
“El ritual de la fiesta patronal es el medio para analizar la arquitectura alteña. El ritual de la fiesta marca la arquitectura. Mi investigación va por el lado del simbolismo de la fiesta y lo que tiene que ver con la ritualidad. Son edificaciones que albergan salones de evento y eso representa de manera muy significativa lo importante para la vida festiva, para el alteño y el mundo occidental”, señaló la arquitecta Tatiana Arzabe quien realiza su maestría en estudios urbanos y de vivienda en América Latina en la Universidad de Buenos Aires (UBA), Argentina.
Las conclusiones surgieron en el Primer Encuentro Chuspa de Saberes: “El Alto, la construcción de una ciudad”, evento que se realizó en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA).
Cinco arquitectos presentaron los resultados de sus investigaciones y sus tesis de maestría y brindaron información sobre el cambio que han sufrido las edificaciones en los últimos 70 años, así como quiénes influyeron de manera importante en la construcción de estos espacios andinos.
“Depende de la cantidad de pisos que van a construir y el acabado, (la inversión es) desde medio millón hasta dos millones de dólares. Tal como se desarrolla esa ciudad se van produciendo nuevas formas de arquitectura. Este tipo de vivienda, que les llamo tipo alteño, empieza a construirse en los años 90”, informó a la ANF el arquitecto Samuel Hilari cuya maestría de tesis se denomina Otros futuros análisis y especulaciones sobre la construcción de ciudad en El Alto, Bolivia.
Los denominados “cholets” – término que suena discriminatorio para Hilari y otros porque viene de la palabra y el concepto de “cholo”- son edificios construidos en la ciudad de El Alto con un estilo arquitectónico andino. Su arquitectura es prominente por el uso de los colores y las características que adopta.

En El Alto existen cerca de 600 cholets construidos en diferentes zonas de esa ciudad, como Villa Bolívar, Senkata, Villa Adela, carretera a Viacha, en la 16 de Julio, camino a Laja, entre otras, y a veces una al lado de otra. Las construcciones son muy dinámicas pues todos los días se construyen edificios nuevos, dijo Hilari.
Entre las características de estos edificios, los propietarios primero mandan a que se construyan tiendas, luego salones de fiesta –que pueden ser dos pisos-, inmediatamente departamentos que pueden ser para alquilar, y finalmente, su propia vivienda, todo en un mismo bloque.
¿Y por qué los propietarios eligen colocar estructuras como la máscara de Iron Man, el transatlántico británico Titanic, los Transformer –como el Bumblebee, el Optimus Prime y Autobot Sentinel Prime-, la estatua de la Libertad, un ovni, el castillo de Disney World y otros?. El arquitecto consideró que cada uno busca diferentes intereses, desde buscar lo ancestral hasta lo futurista, lo tecnológico y lo metálico, como son los autos.

“De hecho, muchos propietarios de estas construcciones son transportistas y su ingreso principal tiene que ver con las maquinas o los tráileres, y es eso lo que justamente se ve en sus fachadas”, dijo.
En otros casos, los diseños y arreglos ornamentales –que se hacen a gusto de los propietarios- también se erigen por sugerencia de sus hijos o para preservar la memoria de ellos. Así, el arquitecto Marco Paladines indicó que luego de entrevistar al dueño de un edificio en esta ciudad, seis círculos de gran tamaño que presentaba su fachada principal se colocaron por sus seis hijos.
Debido a que en El Alto no existe muchas zonas con áreas verdes – menos de un metro cuadrado por habitante y no hay espacios de esparcimiento- en algunas edificaciones neoandinas la ornamentación presenta gran cantidad de plantas y flores para crear una especie de microclima en su interior.
Chalets vs. Cholets
Entre 1900 y 1920, en la ciudad de La Paz –por la Avenida Arce y la zona Sur-, se empezó a construir chalets, viene del francés que eran viviendas unifamiliares de una o pocas plantas, donde vivían gente con dinero, de piel blanca y criolla.

Cien años después se pudo apreciar que, en otras ciudades ubicadas a una altura de 4.100 m.s.n.m., también se podía construir este tipo de viviendas y aún más grandes para mostrar el poderío de la gente que en algún momento sufrió discriminación por ser indígena comenta Hilari.
“Nace como una especie de recelo por parte de las elites paceñas por estas nuevas demostraciones arquitectónicas que las considero muy bellas, y que de alguna manera desafían políticamente el poder simbólico que ostentaban las élites de La Paz. Hay una especie de intención, un poco de casi insultar a las personas que han construido y viven en estas edificaciones. Quien puede construir un cholet es alguien que tiene muchos ingresos, que puede invertir grandes sumas de dinero, mínimamente medio millón de dólares”, prosiguió Hilari.
ANF









