El retraso de la llegada de las segundas dosis de la vacuna Sputnik V causó la preocupación de los ciudadanos que recibieron los primeros inoculantes de este fármaco. Muchos se volcaron a los laboratorios para medir su nivel de anticuerpos y se alarmaron por obtener resultados bajos. Especialistas aclararon que estos estudios no miden la inmunidad que una persona consigue luego de recibir la vacuna anticovid.
“En mayo me colocaron la Sputnik V y la anterior semana me realizaron una prueba de laboratorio (Elisa). Me detectaron anticuerpos neutralizantes con una tasa de inhibición del 20%, muy por debajo de la protección que señala el Gobierno”, dijo una ciudadana. Pero está equivocada.
El primer problema surge con la interpretación de los datos. Róger Carvajal, inmunólogo y presidente del Comité Operativo de Emergencias (COE) de la UMSA, explicó que la inmunidad contra la covid no proviene del conteo de anticuerpos.
“La efectividad (del inoculante) se mide en relación al número de personas que se enfermaron pese a tener la vacuna”, dijo Carvajal a Página Siete.
Para medir la efectividad de la vacuna se realizaron pruebas en grupos grandes de personas. Por ejemplo, de 40.000 ciudadanos, la mitad recibió la vacuna y la otra parte accedió a un placebo.
Al término de un determinado tiempo, se realizaron los análisis y hallaron que 20 personas vacunadas se enfermaron. Identificaron además que 200 de los que no recibieron el inoculante se infectaron. Así se pudo anunciar que este biológico tuvo un nivel del 90% de protección contra el coronavirus, según Carvajal.

A raíz de estos estudios, el Gobierno pudo informar que la vacuna Sputnik V tiene el 80% de protección con la primera dosis: la Johnson & Johnson, un 63,3% y la Sinopharm, un 79%.
Miguel Ángel Estenssoro, docente de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UMSA, explicó que la vacuna genera dos reacciones cuando es introducida en el cuerpo: la primera es humoral y la segunda, celular.
La primera permite la creación de los anticuerpos IGM o IGG y se miden por medio de la prueba Elisa. “Este análisis permitirá saber si hay anticuerpos contra el virus. Si éstos son neutralizantes o no. Lo lógico de pensar es que si le pusieron la vacuna, son neutralizantes contra los antígenos que tenía la vacuna”, sostuvo Estenssoro.
Fabiola Linares, presidenta de la Sociedad de Bioquímica Clínica de La Paz, explicó que no todas las personas van a crear la misma cantidad de anticuerpos.
“Dependerá de la reacción del organismo (…) y varía de persona en persona. Si alguien tiene una enfermedad inmunosupresora, su cuerpo reaccionará diferente a otra que no tenga ese mal o que sea más joven”, dijo.
El primero es un linfocito “T” o de “memoria”. El segundo es un citolítico y el tercero es un colaborador. “El ‘T’ guarda la memoria del virus como una cámara fotográfica. Si el virus aparece -de acá a tres años- este linfocito es el que lo atacará y estimulará la producción de anticuerpos. El linfocito citolítico destruye a la célula infectada por el virus”, explicó el profesional.

Reacción celular
Guillermo Cuentas, exministro de Salud, aseguró que la inmunidad “más importante” que produce la vacuna es la celular. “Ésta se mide con cultivos y exámenes de laboratorios mucho más complejos (de los que no hay en el país). (Así se podrá verificar) la producción de tres tipos de linfocitos”, dijo.
El primero es un linfocito “T” o de “memoria”. El segundo es un citolítico y el tercero es un colaborador. “El ‘T’ guarda la memoria del virus como una cámara fotográfica. Si el virus aparece -de acá a tres años- este linfocito es el que va a atacarlo y estimulará la producción de anticuerpos. El linfocito citolítico destruye a la célula infectada por el virus”, explicó el profesional.
El experto aclaró que decir que el 20% de una prueba de anticuerpos mide la efectividad o protección de la vacuna es “una falsa interpretación”. “A un amigo le pasó que obtuvo un 113% de anticuerpos IGG, eso no quiere decir que tiene 133% de inmunidad. Ese porcentaje es una inmunidad humoral que está dando vueltas en nuestro organismo. La más importante es la celular”, advirtió.

Segundo componente Sputnik
El 20 de julio se debía comenzar la aplicación de las segundas dosis de la vacuna Sputnik-V a un grupo de 20 mil personas. Esta demora causó malestar en los adultos mayores que recibieron el primer componente y alertaron que el incumplimiento “atenta contra sus vidas”.
Estenssoro aclaró que este segundo componente es un “refuerzo”. “Es lo mismo que cuando vacunamos a los niños con la pentavalente, luego se dan refuerzos para una mayor respuesta contra el virus. Simplemente están reforzando su respuesta. Si te pusieron la primera Sputnik, ya tienes una cantidad de protección y la segunda te crea una mayor inmunidad. La haces más fuerte”, sostuvo.
Estudio de la UMSA
- Detalle La UMSA llevará adelante un estudio científico sobre la efectividad de las vacunas aplicadas en el país. La investigación se realizará a 2.000 personas y tiene por objeto determinar el nivel de los anticuerpos neutralizantes contra el SARS-CoV-2 en la sangre y saliva de las personas vacunadas que participen en esta medición. Se tomarán muestras de la primera y segunda dosis, a los 45 días y ocho meses después, para conocer la duración de la respuesta. Este estudio permitirá saber la efectividad en cuanto a su capacidad de protección y seguridad.
Página Siete












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