La situación climática en Chuquisaca provocó que 20 municipios sean declarados oficialmente en estado de desastre debido a una sequía severa que agotó las fuentes de agua. Según informó Marcos Solíz, gerente de la Asociación de Gobiernos Autónomos Municipales de Chuquisaca (Agamdech), los municipios de Culpina y Camargo son los más recientes en sumarse a esta lista de emergencia.
Escasez de agua y falta de combustible
El fenómeno, atribuido al denominado “Súper Niño”, provocó una ausencia de lluvias desde el mes de marzo, una situación que no se registraba en muchos años. Actualmente, el desabastecimiento afecta al ganado y primordialmente al consumo humano, ya que las quebradas y ‘ojos de agua’ que alimentaban a las poblaciones se secaron.
Para paliar la crisis, los alcaldes recurren al uso de volquetas equipadas con tanques de almacenamiento y motobombas para distribuir agua en comunidades dispersas. Sin embargo, esta mano de obra se ve obstaculizada por la falta de gasolina y diésel, lo que impide el movimiento constante de la maquinaria necesaria para el traslado del elemento líquido.
Pedido de auxilio nacional
La emergencia sobrepasa la capacidad de respuesta local y los municipios reportan haber agotado sus recursos económicos, por lo que ahora depende del apoyo del nivel departamental y nacional. No obstante, se reconoce que la Gobernación de Chuquisaca tampoco cuenta con un presupuesto suficiente para solucionar la magnitud del problema, enfrentando sus propias limitaciones financieras.
Ante este escenario, desde Agamdech se planteó la necesidad de que el Gobierno Nacional implementara un plan de emergencia específico para Chuquisaca. Las proyecciones son alarmantes, ya que se espera que la situación se agrave significativamente durante los meses de agosto, septiembre y octubre.
Por el momento, los municipios gestionan ante el Viceministerio de Defensa Civil y la Gobernación la dotación de geomembranas, tanques de almacenamiento y el alquiler de carros cisterna para intentar contener la crisis hídrica en las zonas más vulnerables.
Correo del Sur






