AHORADIGITAL.- El economista Fernando Romero expresó una fuerte preocupación por el deterioro acelerado de las finanzas públicas y por la situación crítica de las Reservas Internacionales Netas (RIN) explicando que el país llegó a un déficit fiscal de 9,9% y una brecha de más de 31 mil millones de bolivianos hasta noviembre. Por otra parte añadió que la disponibilidad de divisas cayó a un nivel inédito: 75 millones de dólares, cifra que representa apenas el 0,6% de los 13.000 millones que Bolivia tenía en 2014 y según precisó, ese monto solo cubre entre 10 y 12 días de importación de carburantes.
El economista consideró aún más grave el estado de las reservas de oro administradas por el Banco Central de Bolivia (BCB) y recordó que, desde que se aprobó la Ley del Oro, el Gobierno monetizó más de 53 toneladas para gasto corriente, y que de octubre a noviembre el stock reportado cayó de 24,12 a 22,9 toneladas. Bajo este punto señaló que hay serias dudas sobre el cumplimiento del mínimo legal requerido, especialmente porque 6,6 toneladas están pignoradas —lo que, de acuerdo a los manuales del Fondo Monetario Internacional, corresponde registrarse como pasivos— y otras 2,6 toneladas se encuentran en tránsito, sin disponibilidad efectiva.
Romero cuestionó la opacidad en el manejo de esta información y exigió una aclaración pública enfatizando de manera textual, que “con las declaraciones de ayer del mismo presidente se pone en duda si realmente está cumpliendo la ley en cuanto al mínimo de toneladas, que son 22”. Por otro lado afirmó que la situación actual demuestra que el anterior gobierno “se ha encargado solamente de endeudar al país”, mencionando una emisión monetaria superior a 100.000 millones de bolivianos hasta noviembre y una deuda interna del BCB con el sector público cercana a los 185.000 millones. Para Romero, esta combinación de decisiones derivó en la “crisis multidimensional” que vive Bolivia.
Consultado sobre posibles responsabilidades, sostuvo que los discursos y presentaciones “optimistas” del exdirectorio del BCB contrastan con la realidad económica que ahora se conoce. Señaló que no existen procesos claros por daños económicos pese a que, según dijo, se cometieron errores graves considerando que, más allá de diagnósticos dramáticos, el país requiere ejecutar medidas estructurales en el menor tiempo posible, especialmente en torno al gasto estatal, la subvención a los carburantes y la política cambiaria.
El economista explicó que la actual falta de divisas obliga a priorizar la importación de combustibles y el pago de deuda externa, lo que deja sin margen para construir un colchón financiero que permita flexibilizar el tipo de cambio. También remarcó que solo un ahorro significativo podría abrir la posibilidad de una flotación cambiaria y reducir la presión sobre la economía: “Y además creo que es momento de dejar un poco el tema de discursos y hay que pasar a los hechos”, insistiendo en que el país no puede continuar postergando decisiones de fondo.
Finalmente, sostuvo que el Gobierno debe enfocarse en lo único que está bajo su control inmediato: el gasto público. Afirmó que no se puede depender de créditos o de un repunte súbito de las exportaciones, por lo que el ajuste debe ser interno considerando insuficiente el recorte del déficit planteado por el Ejecutivo y propuso una reducción de al menos 40% para evitar seguir financiando el gasto con deuda. Advirtió que, si no se ejecutan estas medidas aunque sean impopulares, la crisis se profundizará y el país continuará “parchando la llanta” sin resolver la raíz del problema.
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