Un ataque a un hospital de atención materna en Kabul que recibe apoyo de la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF) y un atentado suicida durante un funeral en el este de Afganistán causaron ayer al menos cuarenta muertos y decenas de heridos, dos acciones que provocaron una ola de indignación en el país.
El grupo yihadista Estado Islámico (EI) se atribuyó la autoría del ataque perpetrado contra el funeral de un alto mando policial en la provincia de Nangarhar, en el este de Afganistán, en el que murieron al menos 24 personas.
“El soldado del califato Abdalá al Ansari ha conseguido alcanzar una agrupación de la seguridad afgana y elementos de sus milicias aliadas en la zona de Khewa, en Nangarhar, donde hizo detonar su chaleco explosivo en medio de ellos”, informó la agencia Amaq, vinculada a los yihadistas.
Según su versión, la acción causó un centenar de muertos y heridos entre las filas de las fuerzas de seguridad afganas y “milicias” amigas.
La formación terrorista no se pronunció sobre el otro ataque ocurrido este lunes en Kabul contra un hospital de atención materna, que concluyó cinco horas después de su inicio con la muerte de 16 civiles, el fallecimiento de los tres asaltantes e importantes daños materiales en el centro.
PIDEN ENJUICIAR A LOS AUTORES
El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, en un comunicado pidió a los talibanes y al Gobierno afgano que colaboren para enjuiciar a los autores de los “terribles” ataques.
Los Tiempos











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