Ahoradigital – Durante décadas, aguas residuales y lodos fecales terminaron en inmediaciones del lago San Jacinto, generando un problema ambiental y sanitario que ahora la Alcaldía de Tarija busca comenzar a resolver con la puesta en funcionamiento de una nueva planta de tratamiento en Tolomosa.
El secretario municipal de Medio Ambiente, Fernando Castellanos, informó que la planta comenzará a operar este miércoles y permitirá recibir y tratar los lodos que anteriormente eran desechados en inmediaciones del lago.
Según la autoridad, el problema no se limitaba a algunas viviendas. Más de 200 viviendas y puestos de venta instalados alrededor de San Jacinto habrían estado descargando aguas residuales y lodos fecales hacia el lago.
La situación representaba un riesgo ambiental y también para la salud de la población, tomando en cuenta que San Jacinto cumple además una función fundamental para la producción agrícola: sus aguas permiten el riego de más de 3.000 hectáreas.
Un problema que llevaba décadas
Castellanos señaló que el vertido de residuos al lago era una práctica que se arrastraba desde hace aproximadamente 30 o 40 años, por lo que la nueva planta pretende atacar uno de los principales focos de contaminación que afectan al entorno de San Jacinto.
La infraestructura fue gestionada por el Gobierno Municipal con apoyo de Aguatuya y financiamiento externo, además de una contraparte municipal.
De acuerdo con información sobre el proyecto, la planta tendrá una capacidad inicial de tratamiento de 10.000 metros cúbicos de lodos y una segunda fase permitirá ampliar esa capacidad hasta 20.000 metros cúbicos. Además, el tratamiento permitirá obtener productos que pueden ser aprovechados en actividades agrícolas.
El desafío ahora será garantizar que los residuos que antes terminaban en el lago sean efectivamente trasladados a la planta y tratados de manera adecuada.
Porque el problema no termina con inaugurar una infraestructura. La verdadera prueba será lograr que el San Jacinto deje de recibir residuos fecales y que el sistema funcione de manera permanente.
La protección del lago también tiene una dimensión económica para Tarija: su agua sostiene una importante superficie agrícola y cualquier deterioro de su calidad puede terminar afectando no solo al medio ambiente, sino también a las familias que dependen de esa producción.
Después de décadas de contaminación, la planta de Tolomosa abre una nueva etapa. Ahora corresponde que las autoridades garanticen que el cambio anunciado se traduzca realmente en un lago más protegido y en mejores condiciones sanitarias para las comunidades de la zona.
Ahoradigital





