El sistema penitenciario de Bolivia es uno de los mas observados, pero de los que menos se habla, en Tarija existen muchas irregularidades, adultos mayores privados de libertad que mueren por malas condiciones hasta asesinatos en celdas.
Sin embargo, la policía que es la encargada de colocar orden en el penal y hacer cumplir las leyes, se prestan a la vulneración de Derechos Humanos, una persona privada de libertad debe cumplir una condena establecida bajo la ley, lo que impide su motricidad y libre tránsito, todos los demás derechos no los perdió, el derecho a la vida, salud y seguridad son inexistentes en Tarija.
Una Persona Privada de libertad (PPL) de 68 años, fue llevada al Hospital Regional San Juan de Dios (HRSJD) de Tarija, ahí la policía le colocó grilletes apretados en los pies, con la justificación de que los reos escapan cuando se hacen atender en el hospital.
El Andaluz tuvo acceso al afectado, “Ellos me querían amarrar al catre dijo” con la excusa del protocolo. La PPL protestó y dijo que los policías reciben comida dentro del hospital, que nunca salen de su vigilia cuando hay un enfermo de Morros Blancos, así que no había necesidad de maltratarlo de esa forma.
Además, estaba esperando una cirugía, la cual fue realizada el día de ayer, entonces la excusa de lastimarlo con los grilletes era un abuso.
El adulto mayor privado de libertad indicó que se comunicó con personas del régimen penitenciario, quienes expusieron que estas actitudes no ocurrirían más, sin embargo, sigue con los fierros en los tobillos.

El Andaluz se comunicó con la PPL antes de ingresar al quirófano, el temor y la molestia de que suspendan la cirugía de vesícula por los grilletes era notoria, angustia era lo que se sentía al conversar con el veterano de 68 años.
Cuando denunciaba su situación el policía trató de intervenir, de silenciar su voz, el acto cruel y desmedido quiso ser censurado por el verde olivo. “Ellos ganan dinero para cuidarme, no para torturarme” explicó, y denunció que estar en Morros Blancos es para cumplir una condena no para ser torturado, porque se supone que es un centro de rehabilitación.
El Sargento Gonzalo Marca fue señalado como el que le colocó los grilletes nuevamente, sin embargo, no se sabe las órdenes de quién seguía o si lo hizo por voluntad propia.
Su familia fue a visitarlo, pero la situación era emocionalmente insostenible, con la voz quebrantada nos contó que fue a verlo su hermana, quién no entendía el emotivo de su quebranto, ocultó los grilletes en las piernas para no transmitir una preocupación más a su familia. “Se sentó sobre la cama y me dijo de qué estas triste (llora) y yo le digo no pasa nada, anda nomas”.
Por la situación evitó ver también a sus hijos “pierdo el derecho de ver a mi familia” exclamó, “no puede ser, es abuso de autoridad” dijo.
La PPL evitó que le quiten los grilletes como forma de protesta, mientras se encaminaba al quirófano los grilletes seguían apretando las piernas, de todas formas, minutos antes al seguir consejos de personas cercanas se logró retirar los grilletes del adulto mayor de 68 años, “se nota que no hay humanidad” se lamentó una voz en los pasillos.
Derechos Humanos se pronunció al respecto
El Andaluz se comunicó con Gladys Sandoval, vicepresidenta de la asamblea permanente de Derechos Humanos, y nos comunicó que la presidenta de su institución, Yolanda Herrera, tuvo una reunión con el Gobernador del Penal de Morros Blancos para discutir esta situación.
Nos comentó que ya se tiene casos que terminaron en tragedias, una mujer embarazada que se dirigía al hospital para dar una luz fue enmanillada con los brazos hacia atrás, al pasar por el rompemuelles se quebró la bolsa “no tiene ninguna consideración”.
Hace días se escapó una Persona Privada de Libertad que iba camino hacia el hospital, debido a esto ahora están enmanillando a todos los residentes de Morros Blancos que desean ir por atención médica.
Cuando son adultos mayores o personas enfermas el riego de fuga no es concebible expuso Sandoval, por lo que el trato debería mejorar, la situación podría tratarse con mayor criterio “es desesperante lo que esta pasando en la cárcel” apuntó.
La Defensoría del Pueblo debería pronunciarse al respecto, Gladys Sandoval señaló que estas torturas son atendidas ante la denuncia, pero cuando se logra como en el caso del señor engrilletado en los tobillos, sacarle las esposas, cuando se van le vuelven a colocar.
La falta de cuidado llevaron a que en enero Marcelino Gira y Juan Carlos Warachi, dos Personas Privadas de Libertad (PPL) y de la tercera edad, fallecieran por las malas condiciones del centro de salud del Penal de Morros Blancos, no tienen medicamentos, tampoco el personal es estable debido a la pandemia.
El Andaluz se comunicó con una fuente oficial dentro del penal, cuyo nombre desea mantener el anonimato porque teme a las represalias de los policías, que en varias oportunidades demostraron delinquir tanto como los residentes del supuesto centro de rehabilitación.
“No hay nada prácticamente, solo hay paracetamol” dijo una de nuestras fuentes. Aparentemente los ancianos tenían enfermedades de base, pero tampoco se sabia porque no se les realizó los análisis correspondientes.
Las PPL tiene condiciones que vulneran los Derechos Humanos (DDHH), son seres humanos que viven en condiciones precarias y no reciben atención médica oportuna y segura.
“La cárcel es un basurero humano, las vidas de acá no valen nada” dijo nuestra fuente, lamentó que se trata de forma cruel a los residentes, ya que si la justicia los condenó no les quitaron sus DDHH y la constitución los sigue protegiendo, pero aparentemente las denuncias no llegan a ningún lado y a ninguna autoridad le interesa. Hay tristeza.
Los decesos sucedieron el pasado viernes, se realizaron denuncias, pero la indiferencia empujó a los afectados a hablar con la prensa.
Tomado de El Andaluz










Comentarios